ECONOMÍA – La economía santafesina no despega: nueva caída de la actividad en noviembre

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El último informe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe mostró una baja mensual del 0,2 % y un virtual estancamiento interanual de la economía. Impacto directo en el consumo y el trabajo

La actividad económica cayó 0,2 % en Santa Fe en noviembre, reveló el último Informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe. Registró de esta forma una baja del 0,03 % interanual, lo que técnicamente significa que la economía provincial se encuentra en valores similares a los de hace un año. Crece la preocupación por el consumo y el empleo.

El nivel de actividad en el territorio provincial no logra recomponerse y continúa inmerso en una fase contractiva que ya se prolonga desde febrero de 2025. A pesar de que los analistas y el propio informe reconoce la existencia de un escenario macroeconómico más ordenado y de expectativas favorables, los datos fríos de noviembre de 2025 reflejan que la dinámica productiva y comercial santafesina todavía no encuentra su piso.

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-SFE) registró en el onceavo mes del año una caída del 0,2 % mensual, situándose en un nivel de 158,5 puntos. Lo más preocupante para los observadores del mercado es que, en términos interanuales, la variación se ubicó en un -0,03 %, lo que técnicamente significa que la economía provincial se encuentra en valores similares a los de hace un año, habiendo perdido todo el impulso previo. Esta situación pone de manifiesto que la reactivación esperada se demora, impactando de manera directa en los indicadores sociales y de mercado interno.

El impacto en el trabajo

Uno de los puntos de mayor inquietud es la evolución del mercado de trabajo. Si bien el informe señala que la demanda laboral —un indicador que mide las expectativas de contratación por parte de las empresas— mostró un repunte mensual del 5,0 %, este fenómeno tiene un marcado sesgo geográfico, ya que se explica fundamentalmente por la actividad en el Gran Rosario, mientras que en el Gran Santa Fe los niveles se mantienen estancados desde hace casi medio año. No obstante, este repunte en las expectativas no se traslada todavía a la creación de empleo genuino: los puestos de trabajo registrados volvieron a experimentar una caída mensual del 0,1 %. Los expertos advierten sobre una situación de creciente estancamiento, donde la masa de salarios reales se contrajo un 0,6 % respecto a octubre, quedando en una posición neutral frente al año pasado.

Esta erosión en el poder adquisitivo de los trabajadores santafesinos se traduce, casi de forma lineal, en una crisis del consumo masivo que no parece dar tregua. Las ventas en las grandes cadenas de supermercados de la provincia registraron en noviembre su séptima caída mensual consecutiva, con un descenso del 0,8 %. En la comparación interanual, la cifra es aún más alarmante, con una contracción del 6,2 %. El ajuste en el bolsillo de los santafesinos es evidente al analizar los rubros más afectados, que incluyen desde bienes durables como electrónicos y artículos para el hogar, hasta productos básicos como lácteos, bebidas y artículos de limpieza.

La construcción

El sector de la construcción, históricamente un motor de la economía regional, tampoco logra despegar. El consumo de cemento presentó bajas tanto mensuales como interanuales, manteniéndose en niveles que apenas superan en un 8 % los mínimos registrados durante la pandemia de 2020. Del mismo modo, el patentamiento de vehículos, aunque mantiene una mejora respecto al año anterior, sufrió un desplome del 5,7 % en relación con el mes de octubre, confirmando que la retracción del gasto alcanza también a los bienes de capital y de consumo duradero.

En el ámbito industrial, los datos presentan una dualidad llamativa. Por un lado, la producción industrial en general mostró una leve mejora del 0,1 % mensual. Sin embargo, al profundizar en los sectores específicos, emergen situaciones críticas. El sector lácteo es el caso más paradigmático: a pesar de haber tenido un buen año productivo y ser un fuerte exportador, la industria enfrenta una coyuntura preocupante con empresas en graves dificultades financieras, plantas paralizadas y suspensión de personal. Por el contrario, la molienda de girasol se destacó positivamente con un incremento del 65,2 % frente a 2024, alcanzando registros récord.

Desde el punto de vista fiscal, la provincia mostró un leve alivio con una suba del 0,8 % en los recursos tributarios, aunque esta mejora no provino de la actividad local, sino de un aumento en la coparticipación nacional. La recaudación de impuestos provinciales, como Ingresos Brutos, volvió a caer en términos reales, lo que refleja la menor dinámica de las transacciones internas.

Finalmente, las perspectivas para el cierre del año y el inicio del próximo se mantienen bajo un manto de cautela. Desde la entidad advierten que la economía santafesina enfrenta un escenario de costos locales crecientes en dólares, una mayor apertura de importaciones y una demanda interna debilitada. La apuesta del sector privado y de las instituciones productivas está puesta ahora en las posibles reformas legislativas orientadas a mejorar el clima de negocios y atraer inversiones que permitan que el ordenamiento macroeconómico se traduzca en una mejora palpable para las empresas y los ciudadanos de la provincia, precisaron desde la Bolsa santafesina.

Fuente:lacapital.com