Este martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) va a publicar el Estimador Mensual de Actividad Económica de diciembre. Las expectativas para el 2026 y la situación de las tasas
Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicará el dato de actividad de diciembre, un informe clave para determinar cómo cerró el segundo año de mandato de Javier Milei. Y si bien las estimaciones privadas fueron diferentes respecto a la tendencia, en ambos casos —por la magnitud de la tendencia— implican complicaciones para los planes oficiales y elevan las expectativas ante un indicador que definirá el margen de maniobra para la recuperación que proyecta el equipo económico en 2026.
La consultora Analytica presentó el Índice Líder de Actividad Analytica (ILA), un indicador basado en datos de alta frecuencia con elevada correlación con el EMAE que publica el INDEC. El ILA estimó que la actividad económica creció 0,2% en diciembre, lo que arrojó un incremento de 0,1% para el último trimestre y de 4,3% en el año. Desde Analytica explicaron que este crecimiento leve se apoyó en pocos sectores dinámicos, especialmente el consumo durable y la construcción. La consultora indicó que “los determinantes del crecimiento económico cambiaron producto de un nuevo régimen macroeconómico”.
Entre los factores expansivos, destacó el aumento en las ventas mayoristas de vehículos a concesionarios, con un salto de 21,1%, junto a la recuperación de la actividad de la construcción, reflejada en el avance del Índice Construya (8,0%) y un leve incremento en el consumo de cemento (0,3%). Además, la demanda de electricidad de grandes usuarios se incrementó 7,2%, asociada a una mejora puntual en sectores intensivos en energía. En el plano fiscal, la recaudación de IVA subió 0,7%.
En contraste, persistieron debilidades en la industria y en los indicadores financieros. La producción de autos cayó 9,1%, acompañada por una baja en los patentamientos de 1,8%. Analytica también observó una contracción de los préstamos (0,5%), una caída de la confianza del consumidor medida por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) (1,1%) y un retroceso en la recaudación de la seguridad social (1,1%), lo que, según la consultora, indica que la mejora de la actividad aún no se traduce en una recuperación sostenida del empleo formal. Además, las importaciones de bienes continuaron en descenso (2,4%), reflejando una demanda agregada contenida.
En el análisis de diciembre, Analytica evaluó que el mes evidenció una “recomposición incipiente y frágil”, apoyada en pocos sectores dinámicos, y que la persistencia de caídas en la producción industrial y los indicadores financieros sugiere que la recuperación sigue siendo parcial y enfrenta dificultades para consolidarse en toda la economía.
El dato oficial se difundirá en medio del conflicto por el cierre de la empresa de neumáticos FATE, que provocó el despido de 920 trabajadores y obligó al Gobierno a dictar una conciliación obligatoria por 15 días. Esta medida está siendo desobedecida ante la toma de la fábrica por parte de los gremios, que se resisten a abandonar sus puestos de trabajo. Con el temor que existe de que sea la punta del iceberg para otros sectores que estuvieron protegidos durante años y ahora están siendo golpeados por la política de apertura de las importaciones.
Otras mediciones, como el IGA-OJF de Orlando J. Ferreres & Asociados, mostraron matices en el desempeño de la economía argentina en diciembre de 2025. Ferreres reportó que el nivel general de actividad marcó una contracción de 0,2% interanual en diciembre, acumulando una suba de 4,7% para todo el año. La medición desestacionalizada arrojó una caída de 0,6% respecto al mes anterior. Según la consultora, diciembre sumó una nueva baja a los descensos del cuarto trimestre, cerrando un 2025 de mayor a menor, con una baja de 0,5% al comparar el cuarto trimestre con el tercero.
Ferreres detalló que la serie original del IGA también ingresó en terreno negativo con una baja de 0,2%, aunque el acumulado anual se sostuvo por el impulso de sectores como intermediación financiera, minería y comercio; este último, con cifras negativas al cierre, pero desempeño favorable en la primera mitad del año.
El análisis sectorial mostró diferencias claras. Mientras que en diciembre, el sector agropecuario avanzó 8,7% anual, impulsado por una cosecha de trigo cercana a niveles récord, la industria manufacturera cerró con tendencia contractiva y una baja de 1,4% mensual (medición desestacionalizada), sumando caídas en los dos meses previos. Las contracciones más marcadas provinieron de maquinaria y equipo, plásticos y alimentos, mientras que la producción en refinerías mostró el mayor avance. En términos anuales, la industria redujo su actividad en diciembre 5,7%, aunque logró acumular un crecimiento de 0,6% en el año debido a la baja base de comparación de 2024.
El sector de electricidad, gas y agua registró una expansión de 6,6% en diciembre, aunque la cifra anual reflejó una baja de 0,8%. El crecimiento del último mes se debió principalmente al salto de 13,7% en generación eléctrica, vinculado a una mayor demanda residencial. El sector de minas y canteras mostró en diciembre una expansión de 8,1% anual, con el petróleo subiendo 13,6% y el gas cortando tres meses de cifras negativas para cerrar con una mejora de 5,6%. El balance anual fue positivo, con una expansión acumulada de 7,4%.
A pesar de las diferencias en el relevamiento de diciembre, ambas consultoras privadas coincidieron en que el año fue de evolución heterogénea: sectores como agro, minería y servicios públicos aportaron al crecimiento anual, mientras la industria y algunos indicadores de consumo y empleo exhibieron señales de debilidad. Analytica subrayó que la recuperación de la actividad fue parcial y apoyada en segmentos puntuales, sin consolidarse en el conjunto de la economía. Ferreres, por su parte, remarcó la mejora anual, aunque advirtió sobre la desaceleración hacia el cierre del año y un mercado laboral que no revirtió tendencias previas.
¿Repunte en 2026?: el dilema de las tasas
En cuanto a 2026, la consultora proyectó un escenario con mayor orden político y una macroeconomía más estable, que eventualmente podría traducirse en una mejor oferta de crédito productivo y mejoras en los niveles de inversión. Ferreres identificó como debilidades un mercado laboral estancado y precarizado, junto con ingresos familiares deprimidos, factores que afectan negativamente la demanda interna.
El contexto macroeconómico y político resultó determinante para comprender los movimientos de la actividad económica. En las proyecciones para 2026, Ferreres anticipó un entorno de mayor estabilidad tras un año de cambios y ajustes. Las expectativas sobre el crédito productivo, la inversión y la evolución de la demanda interna quedaron sujetas al desempeño de los primeros meses del año, mientras los datos sectoriales del cierre de 2025 reflejaron tanto oportunidades como desafíos.
El principal reto para el Gobierno de Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, será transitar del crecimiento registrado en 2025 a una nueva fase de reactivación en 2026. Las consultoras coincidieron en que el crecimiento del año pasado se apoyó en una base de comparación baja y en sectores puntuales, mientras que el inicio del nuevo ciclo exigirá políticas que consoliden la recuperación y permitan ampliar la mejora hacia sectores rezagados.
Aunque hay otro dilema que el equipo económico tiene que resolver para lograr el repunte de la actividad este año: la situación de las tasas que quedaron altas en términos reales. Lo que forma parte de la estrategia cambiaria para evitar presiones adicionales sobre el dólar mientras que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) compra reservas internacionales. Y si bien el ministro Caputo apunta a los dólares del colchón para la reactivación y el desarrollo del mercado de capitales junto con el Fondo de Asistencia Laboral, en la medida en que el costo para invertir no baje, se complicará el despegue.
Fuente: infobae.com





