El cambio en la fórmula de actualización del Impuesto a las Ganancias —que reemplazó el ajuste anual por salario promedio (RIPTE/SIPA de octubre a octubre) por una actualización semestral basada en la inflación (IPC)— introduce un efecto de diferimiento que hoy beneficia a los trabajadores alcanzados por el tributo. Al tomarse inflación pasada, el ingreso al impuesto y el salto de categoría se postergan, reduciendo la carga efectiva en un contexto de desaceleración de precios. Desde Lisicki, Litvin & Abelovich, el Socio Dr. Martín Caranta señala que este esquema genera un alivio transitorio mientras la inflación continúe bajando. ¿Cómo impacta este cambio en cada situación salarial?
Fuente: llyasoc.com





