Home Blog Page 647

FINANZAS – Plazo fijo tradicional vs Plazo fijo UVA: cuáles son las perspectivas para el segundo semestre

0

Los especialistas advierten que, en el corto plazo, es factible que la tasa de interés le siga ganando a la inflación pero dudan que esta tendencia se mantenga por un período más prolongado.

Durante los últimos meses tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central (BCRA) fueron aumentando paulatinamente el rendimiento de las inversiones en pesos, en línea con el objetivo de incrementar la participación del ahorro en moneda local sobre el financiamiento total de empresas y familias. Los especialistas advierten que, en el corto plazo, es factible que la tasa de interés le siga ganando a la inflación pero dudan que esta tendencia se mantenga por un período más prolongado.

La tasa de interés de los plazos fijos tradicionales trepó cerca de 12 de puntos desde mediados de abril. El 29 de mayo, la autoridad monetaria fijó una tasa mínima equivalente al 79% del rendimiento de Leliqs, lo cual equivale a un interés nominal anual del 30,02%. Todas las principales entidades financieras del país actualmente están ofreciendo ese retorno.

Esto representa una tasa efectiva mensual del 2,5%, una cifra que se ubicó por encima de la inflación de mayo (1,5%) y de junio (2,2%). De esta manera, en los últimos dos meses la tasa de interés real fue positiva, lo cual le dio un mayor atractivo a las inversiones en pesos.


FUENTE: ECOLATINA

Paralelamente, los ahorristas pueden optar por dejar su dinero en plazos fijos UVA, que ajustan por inflación más un retorno adicional. Para aquellos depósitos de 90 días, este adicional es del 1% anual y existe la alternativa de cancelar el plazo a partir de los 30 días, aunque en este caso la tasa mínima obtenida pasa a ser del 26,6% de acuerdo con los dispuesto por el BCRA.

El analista financiero Christian Buteler aclaró que el UVA da la posibilidad de conocer el rendimiento un mes antes: “Por ejemplo, con el dato de inflación de junio, vos ya sabés cuánto va rendir entre el 16 de julio y el 15 de agosto”. En ese sentido, aseguró que, si se toma la inflación del mes pasado “te conviene este mes, por lo menos, seguir invirtiendo en un plazo tradicional”.

El analista sostuvo que la inflación se va acelerar en algún momento cuando cedan los efectos del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) pero que, incluso cuando eso suceda, “habrá que ver cuál es la decisión que el BCRA toma respecto a la tasa”.

De manera similar, Mariano Otálora, autor del libro “¿Qué hacemos con los pesos?”, también piensa que los precios van a trepar con más ímpetu en el futuro, aunque advirtió que el Gobierno “tiene un montón de mecanismos para demorar esa aceleración”.

“Yo creo que el Gobierno va a pisar el dólar para que funcione como ancla inflacionaria. Esto puede durar 3 o 6 meses, pero va buscar que el efecto inflacionario repercuta más el año que viene”, aseveró el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. Con esa lógica, es factible que los plazos fijos tradicionales continúen teniendo cierto atractivo, por lo menos hasta diciembre.


FUENTE: BCRA

Los mayores incentivos hacia las inversiones en moneda doméstica se reflejaron en un crecimiento semestral, en términos nominales, del 55% en el stock de plazos fijos. En el segmento UVA se observó un salto del 100% respecto a diciembre de 2019, explicado por el comportamiento observado en los primeros meses. Sin embargo, durante las últimas semanas fueron ganando terreno los plazos tradicionales a raíz de la baja inflación registrada en el marco del aislamiento.

De acuerdo con los datos del BCRA, en junio los depósitos en plazos fijos tradicionales por parte de privados crecieron en $192.586 millones, un 12,6% respecto a mayo, totalizando un stock en torno a los $1,79 billones. Por el contrario, los depósitos en UVA mostraron un descenso mensual del 7,8%.

A pesar del rendimiento positivo, Buteler advirtió que realizar un depósito a plazo a 3 o 6 meses es una operación que conlleva un riesgo importante debido a la volatilidad cambiaria que puede llegar a sufrir, fundamentalmente en este contexto de incertidumbre y crisis económica.

La evolución del dólar es la principal variable para analizar la conveniencia de invertir en moneda doméstica. Si bien hay muchas restricciones para el acceso al mercado cambiario y el tipo de cambio oficial está controlado por la autoridad monetaria, un salto en la brecha entre este y los tipos de cambio alternativos alimenta las expectativas de devaluación. En junio, el dólar CCL retrocedió más de 8% pero en lo que va de julio ya creció un 13%, contra una suba de 1,6% en el minorista y de 1,2% en el mayorista.

Por lo tanto, el apetito por los instrumentos en pesos dependerá fundamentalmente de los resultados que tenga el Gobierno a la hora de controlar esta variable. A priori, un acuerdo exitoso en la reestructuración de la deuda externa ayudaría a calmar las expectativas de devaluación. Ello también contribuiría a controlar la inflación y facilitaría la permanencia de tasas de interés positivas.

Fuente: ambito.com

IMPOSITIVA – El peso de los impuestos al consumo: ¿cuánto de lo que pagan los argentinos por sus compras básicas termina en las arcas del Estado?

0

Un trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal evidencia la regresividad de esos tributos, que se acentúa por las altas tasas de imposición, que a su vez generan evasión y competencia desleal y alientan aún más la informalidad

Es conocido que los “impuestos al trabajo” (que encarecen el costo de contratación y enflaquecen el salario de bolsillo) pesan mucho en la Argentina, pero hay menos estudios sobre la incidencia de los impuestos indirectos sobre el consumo de personas ubicadas en diferentes niveles de la escala de ingresos.

Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calculó precisamente eso: cuánto paga un argentino de “impuestos indirectos”: aquellos que no se tributan de modo directo a la AFIP, sino mediante cargas sobre el consumo, que luego son –o deberían ser– pagados a la agencia recaudadora por quienes los cargaron a la cuenta que se pagó en un kiosco, supermercado, comercio barrial o profesional a quienes se les adquirieron bienes o servicios.

Para resumir los resultados, valga señalar que una persona con $50.000 de ingreso de bolsillo, que consume todo su salario soporta en impuestos indirectos una carga de $11.760. Esto es, deja en el camino el 23,57% de su ingreso y su “consumo neto” (libre de impuestos) se ve reducido a $38.240. En el extremo opuesto del ejercicio, para una persona que gana $240.000 de bolsillo (para lo cual debe haber antes dejado en el camino una buena suma de impuestos al trabajo e impuestos directos, como Ganancias), ahorra $89.000 y gasta 151.000, el peso de los impuestos indirectos es lógicamente más alto en términos nominales ($35.700), pero mucho más bajo en relación a su ingreso total: 14,87 por ciento. Esto es, casi 9 puntos porcentuales menos que para alguien que gana casi cinco veces menos.

Argañaraz calculó dos casos intermedios. En uno, la persona gana $110.000 de bolsillo, ahorra $20.000 y gasta $90.000, de los cuales $21.100 son impuestos indirectos, o 19,30% de su salario de bolsillo. En el otro ejemplo, alguien gana “netos” $160.000, ahorra $35.000 y gasta $115.000, lo que da como resultada que entre su ingreso y su consumo neto hay una brecha de $27.090 de impuestos indirectos, equivalentes a 16,91% de su salario de bolsillo. Una patriótica contribución a los fiscos nacional, provincial y municipal.

El cuadro completo con los cuatro casos simulados: el ingreso neto o de bolsillo, el gasto de consumo y el peso de los impuestos indirectos nacionales, provinciales y municipalesEl ejercicio parte de preguntar cuánto se paga de impuestos al consumir bienes y servicios, asumiendo cuatro casos; personas que ganan de bolsillo $50.000, $100.000, $160.000 y $240.000, respectivamente. La primera, sin margen de ahorro, gasta todo su ingreso neto en consumo. La segunda, en cambio, gasta $90.000 y ahorra $10.000; y la tercera gasta $115.000 y ahorra $45.000; y la cuarta gasta $151.000 y ahora $89.000. Es decir, el consumo aumenta a medida que lo hace el ingreso, pero menos que proporcionalmente, pues empieza a haber un margen de ahorro.

A eso le sigue el cálculo de impuestos: los nacionales, que suman IVA e impuestos internos, los Provinciales (Ingresos Brutos) y los Municipales, que incluyen la Tasa de Seguridad e Higiene que afrontan los comercios y empresas productivas locales y las tasas sobre servicios como energía y gas.

Los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido de que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno.

De la suma de esos niveles impositivos Argañaraz llega al cálculo citado arriba, sobre cuánto de impuestos indirectos aporta cada una de las personas que, a diferentes niveles de ingreso y gasto, asume el ejercicio. El peso de los impuestos nacionales oscila entre el 15,05% para la persona de menor ingreso de bolsillo ($50.000) y 9,49% para el que gana $240.000. Los impuestos provinciales pesan entre 6,40% para el más de menos salario de bolsillo y 4,04% para el más “rico”. Y los tributos y tasas municipales, entre 2,12% y 1,34 por ciento.

Del ejercicio surgen dos conclusiones. La primera es que los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno: Nación, Provincias y Municipios.

La segunda conclusión es que, también debido al volumen que significan, los impuestos al consumo son una tentación muy grande para el vendedor de bienes o proveedores de servicios, aquel que efectivamente debe terminar transfiriendo el monto del impuesto (que cargó al consumidor) al fisco, pero que en alguna medida puede terminar evadiendo. La evasión genera a su vez competencia desleal respecto de quienes cumplen con sus obligaciones tributarias, y si esa competencia desleal persiste, lleva también a un avance de los sectores informales sobre los formales y genera un círculo vicioso, si el problema fiscal intenta ser contrarrestado con nuevos impuestos o tasas más altas, que incentivan aún más la evasión y la informalidad.

Una historia en la que el consumidor termina siendo el último orejón del tarro.

El peso de los impuestos al consumo: ¿cuánto de lo que pagan los argentinos por sus compras básicas termina en las arcas del Estado?Un trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal evidencia la regresividad de esos tributos, que se acentúa por las altas tasas de imposición, que a su vez generan evasión y competencia desleal y alientan aún más la informalidad

Es conocido que los “impuestos al trabajo” (que encarecen el costo de contratación y enflaquecen el salario de bolsillo) pesan mucho en la Argentina, pero hay menos estudios sobre la incidencia de los impuestos indirectos sobre el consumo de personas ubicadas en diferentes niveles de la escala de ingresos.

Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calculó precisamente eso: cuánto paga un argentino de “impuestos indirectos”: aquellos que no se tributan de modo directo a la AFIP, sino mediante cargas sobre el consumo, que luego son –o deberían ser– pagados a la agencia recaudadora por quienes los cargaron a la cuenta que se pagó en un kiosco, supermercado, comercio barrial o profesional a quienes se les adquirieron bienes o servicios.

Para resumir los resultados, valga señalar que una persona con $50.000 de ingreso de bolsillo, que consume todo su salario soporta en impuestos indirectos una carga de $11.760. Esto es, deja en el camino el 23,57% de su ingreso y su “consumo neto” (libre de impuestos) se ve reducido a $38.240. En el extremo opuesto del ejercicio, para una persona que gana $240.000 de bolsillo (para lo cual debe haber antes dejado en el camino una buena suma de impuestos al trabajo e impuestos directos, como Ganancias), ahorra $89.000 y gasta 151.000, el peso de los impuestos indirectos es lógicamente más alto en términos nominales ($35.700), pero mucho más bajo en relación a su ingreso total: 14,87 por ciento. Esto es, casi 9 puntos porcentuales menos que para alguien que gana casi cinco veces menos.

Argañaraz calculó dos casos intermedios. En uno, la persona gana $110.000 de bolsillo, ahorra $20.000 y gasta $90.000, de los cuales $21.100 son impuestos indirectos, o 19,30% de su salario de bolsillo. En el otro ejemplo, alguien gana “netos” $160.000, ahorra $35.000 y gasta $115.000, lo que da como resultada que entre su ingreso y su consumo neto hay una brecha de $27.090 de impuestos indirectos, equivalentes a 16,91% de su salario de bolsillo. Una patriótica contribución a los fiscos nacional, provincial y municipal.

El ejercicio parte de preguntar cuánto se paga de impuestos al consumir bienes y servicios, asumiendo cuatro casos; personas que ganan de bolsillo $50.000, $100.000, $160.000 y $240.000, respectivamente. La primera, sin margen de ahorro, gasta todo su ingreso neto en consumo. La segunda, en cambio, gasta $90.000 y ahorra $10.000; y la tercera gasta $115.000 y ahorra $45.000; y la cuarta gasta $151.000 y ahora $89.000. Es decir, el consumo aumenta a medida que lo hace el ingreso, pero menos que proporcionalmente, pues empieza a haber un margen de ahorro.

A eso le sigue el cálculo de impuestos: los nacionales, que suman IVA e impuestos internos, los Provinciales (Ingresos Brutos) y los Municipales, que incluyen la Tasa de Seguridad e Higiene que afrontan los comercios y empresas productivas locales y las tasas sobre servicios como energía y gas.

Los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido de que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno.

De la suma de esos niveles impositivos Argañaraz llega al cálculo citado arriba, sobre cuánto de impuestos indirectos aporta cada una de las personas que, a diferentes niveles de ingreso y gasto, asume el ejercicio. El peso de los impuestos nacionales oscila entre el 15,05% para la persona de menor ingreso de bolsillo ($50.000) y 9,49% para el que gana $240.000. Los impuestos provinciales pesan entre 6,40% para el más de menos salario de bolsillo y 4,04% para el más “rico”. Y los tributos y tasas municipales, entre 2,12% y 1,34 por ciento.

Del ejercicio surgen dos conclusiones. La primera es que los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno: Nación, Provincias y Municipios.

La segunda conclusión es que, también debido al volumen que significan, los impuestos al consumo son una tentación muy grande para el vendedor de bienes o proveedores de servicios, aquel que efectivamente debe terminar transfiriendo el monto del impuesto (que cargó al consumidor) al fisco, pero que en alguna medida puede terminar evadiendo. La evasión genera a su vez competencia desleal respecto de quienes cumplen con sus obligaciones tributarias, y si esa competencia desleal persiste, lleva también a un avance de los sectores informales sobre los formales y genera un círculo vicioso, si el problema fiscal intenta ser contrarrestado con nuevos impuestos o tasas más altas, que incentivan aún más la evasión y la informalidad.

Una historia en la que el consumidor termina siendo el último orejón del tarro.

Fuente: infobae.com

ECONOMÍA – Los bancos centrales del mundo siguen refugiándose en el oro

0

El metal precioso continúa firme y con chances de romper nuevos récords. Además de los ETF, es la banca central la que sostiene la demanda.

Se conocieron los últimos datos del mercado mundial del oro y los bancos centrales siguen incorporando a sus reservas toneladas del metal precioso. En mayo pasado compraron casi 40 toneladas más y así acumulan en lo que va del año cerca de 182 toneladas. Los otros inversores que los acompañan en estas apuestas son los fondos ETF respaldados en oro que en el semestre sumaron 734 toneladas (u$s40.000 millones) alcanzando un récord de 3.621 toneladas en total.

Según los analistas londinenses los bancos centrales están elevando las compras promedio mensuales aunque están por debajo de lo visto en años anteriores. Cabe señalar que el año pasado la banca central sumó a sus reservas más de 650 toneladas, fue el segundo nivel más alto de compras anuales en 50 años (el anterior fue 2018, con más de 656 toneladas, que fue un hito desde la suspensión de la convertibilidad del dólar con el oro en 1971). Pero la tendencia parece firme ya que un reciente sondeo mostró que el 20% de los bancos centrales planea expandir sus tenencias de oro en los próximos 12 meses sobre todo ante la incertidumbre generada por la pandemia y el imperio de las tasas de interés negativas. En la actualidad los bancos centrales del mundo, incluido el FMI, tienen casi 35.000 toneladas de oro en sus reservas. EE.UU. es el principal tenedor con más de 8.133 toneladas (son el 79% de sus reservas) seguido de Alemania con casi 3.364 toneladas.

En mayo fue Turquía quien impulsó la compra de oro agregando 36,8 toneladas, llevando sus reservas totales a 561 toneladas, seguida de Uzbekistán que compró 6,8 toneladas, mientras que Rusia compró media tonelada de oro (en marzo, el Banco Central de Rusia había anunciado un plan para suspender las compras de oro a partir del 1 de abril pero hubo una presión inmediata sobre el banco para reanudar las compras porque las exportaciones de oro se vieron obstaculizadas por la pandemia). Mongolia fue el único gran vendedor en mayo, reduciendo sus reservas de oro en 3,3 toneladas seguida de Colombia que vendió 0,9 tonelada. Si bien China no informó ninguna compra, en el mercado sospechan de los números chinos y se cree que tiene mucho más oro del que revela oficialmente. Ya en 2015 se comentó que muchos inversores chinos tienen miles de toneladas “no registradas” en una entidad llamada Administración Estatal de Divisas (SAFE).

Por su parte la Argentina ocupa el puesto 46° entre los principales 100 tenedores de oro del mundo con un stock de 61,7 toneladas. Vale recordar que fue gracias a un acierto del entonces titular del BCRA, Alfonso Prat Gay, que hoy el país ostenta y disfruta, como lo vienen haciendo los distintos gobiernos desde 2004, esta tenencia de oro en las reservas internacionales. Cuentan cercanos a dicha operación que la línea de banco se oponía, pero el presidente tomó el riesgo e instruyó la compra de más de 54 toneladas entre enero y agosto de 2004, apostando a que iba a subir dado que hacía diez años que los bancos centrales venían vendiendo. Comenzaron comprando por debajo de los u$s400 la onza. Hoy cotiza a más de u$s1.800 y se perfila, como venimos señalando, hacia los u$s2.000. Además, como eran tiempos de default se podía guardar el oro en la bóveda del BCRA sin depender de custodios. Basta ver los problemas que hoy tiene el venezolano Maduro con el oro depositado (indisponible) en Londres.

Hoy el BCRA tiene el equivalente a casi u$s4.000 millones, que no es poca cosa dado el exiguo nivel de las reservas disponibles (representan casi 9% de las reservas brutas). Incluso en la época de Sturzenegger le sacaron más jugo a las reservas en oro vía operaciones de swap.

Fuente: ambito.com

ECONOMÍA – Duro pronóstico de bancos y consultoras sobre la caída de la economía argentina, con valores peores que en 2002

0

Un informe da cuenta de las estimaciones del PBI, la suba de precios, el dólar y otras variables, en un contexto crítico a nivel local y global

La recesión y la inflación de este año seguramente superarán los muy malos números del 2002, mientras que el tipo de cambio oficial podría ubicarse por encima de los $ 100 y el desempleo en el 13 por ciento.

En un contexto en el que los indicadores de toda la economía mundial se derrumban, la Argentina no es la excepción, aunque cuenta con el agravante de una crisis que ya lleva casi 10 años en términos de caída del PBI y de altas tasas de suba de los precios.

Los números del informe de FocusEconomics de este mes reflejan un panorama desolador: la caída en el nivel de actividad, podría ser del 11,6% según el promedio de bancos y consultoras, peor que el 10,9% registrado en 2002. Sin embargo, algunos, como LCG, estimaron que la recesión podría ser del 17,4%, Econométrica del 14,2%, FIEL del 14 y, del otro lado, Standard Chartered, del 6,8 por ciento.

Para 2021, las previsiones anticipan una recuperación del 5% en promedio, pero Supervielle se jugó por un 13%, mientras que Dekabank apenas por el 1 por ciento. Como indicaron ayer los economistas Martín Redrado y Carlos Melconian, la recuperación será lenta y en buena medida dependerá de que el gobierno resuelva la cuestión de la deuda y presente un plan económico de mediano plazo.

En el caso de la inflación, que en 2002 terminó en el 41% después de 10 años de bajísima o nula suba de precios, el promedio marca un incremento del 42%, por debajo del 53,8% 2019, pero tomando en cuenta que desde mediados de marzo buena parte de la actividad económica está parada y que, a la vez, hay un programa de control de precios.

En este caso, el Citi pronosticó una suba del 65%, seguido por Seido con el 53%, Empiria 52,3%, mientras que el Scotiabank se quedó en el 25,8 por ciento.

El Citi pronosticó que la inflación podría ascender al 65% este año en la Argentina

En 2021, aunque los pronósticos de mediano plazo resultan inciertos en todo el mundo debido a la evolución de la pandemia y la falta de resolución de asuntos claves (como la renegociación de la deuda), los participantes del informe prevén una suba del 43,9% en promedio, pero FIEL se estiró hasta el 60,8%, la Fundación Capital al 54%, Econométrica al 52,9%, mientras que Quantum apostó al 29,5 por ciento.

El tipo de cambio oficial -sin contar el impuesto del 30 por ciento- llegaría a 88 pesos a fin de año, frente a los $ 75 que cotiza hoy el billete en el Banco Nación. Sin embargo, el Citi se estiró hasta $ 102, HSBC a $ 100 y Galicia a 95 pesos.

Para el año próximo, la expectativa ronda los $ 116,9, pero HSBC y Citi creen que llegará a $ 140, Fundación Capital a $ 129, FIEL a $ 125 y, del otro lado Standard Chartered a $ 86,2.

El dólar, que hoy cotiza a $ 75, podría llegar a $ 88 a fin de año y a $ 116 el próximo en el segmento oficial y sin contar el impuesto del 30%

En términos de desempleo, el consenso es que llegará al 13,2%, pero el banco BBVA prevé que llegue al 18,6%, un nivel similar al registrado por el Indec en 2002 y también en 1995 (aunque en este caso no existía la cobertura de planes sociales de la década siguiente). En 2021, rondaría el 12,3%, aunque el mismo banco cree que llegará al 16,2 por ciento.

Por otro lado, el consumo privado caería 12% este año y rebotaría el 5,5% el próximo, la inversión fija mostraría una tendencia similar: -26% y 9,2%; las exportaciones, -11,2% y 6,4% y las importaciones -19,3% y 9,4 por ciento. La producción industrial exhibiría una caída del 15,1% y un rebote del 5,9%, respectivamente. En tanto, el déficit fiscal sería del 7,8% del PBI este año y del 5,2% el próximo.

En tanto, el PBI per cápita llegará a USD 8381, frente a USD 14.893 de 2014. El año próximo, subiría a USD 8879.

El informe subrayó que “la economía se contrajo bruscamente en el primer trimestre debido a la demanda interna; se desplomó en medio de medidas de cierre, inflación descontrolada, depresión económica, la confianza de los inversores y los consumidores”.

Se prevé que luego de la caída del 5,4% en el primer trimestre, la economía caiga el 18,4% en el segundo, el 11,7% en el tercero y el 6,7% en el cuarto.

“Este año, la economía que ya está en crisis se verá gravemente afectada por la salud y el bloqueo asociado, que suprimirá la demanda externa y martillará la economía doméstica. Además, la depresión económica pesará en cuentas públicas ya frágiles, mientras que la falta de acuerdo en torno de la deuda agotaría las fuentes de financiamiento externo”, expresó.

En particular, un informe de Torino Economics destacó que “la falta de una hoja de ruta y la falta de un acuerdo con los bonistas son los dos grandes interrogantes de cara al futuro económico de la Argentina para los analistas de Wall Street, que ven una relación directa entre ambas situaciones”.

En la negociación, destacó el informe, “Argentina cuenta con dos puntos a favor: el apoyo del Fondo Monetario Internacional y la aceptación de otros acreedores, lo que podría generar cierto desgaste y debilitar la posición negociadora del sector más duro”. En cambio, “en la dura negociación con BlackRock hay un antecedente reciente que le juega en contra al Gobierno argentino: hace pocos días, ese grupo de bonistas selló un acuerdo con Ecuador, en una negociación similar que encaró la gestión de Lenín Moreno, pero con final feliz”.

El ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, lidera la negociación de la deuda, cuyo resultado empujará o no la reactivación esperada para 2021

“A diferencia del gobierno argentino, la administración Moreno desplegó una estrategia más amistosa y cercana a los mercados, que no ha dudado en honrar sus compromisos, asumiendo costos políticos muy importantes. En concreto, el gobierno ecuatoriano ofreció un VPN, en promedio, de USD 60 por cada 100, que logró alcanzar las expectativas del fondo de inversiones liderado por Larry Fink”, aclaró.

Sin embargo, “uno de los obstáculos que podrían estar comprometiendo el cierre definitivo del proceso de negociaciones para la restructuración de dude es la poca certidumbre en cuanto a las perspectivas de reactivación de la economía argentina, particularmente en relación con la ausencia de un plan económico que tendría lugar el “día después” de lo que será el paso destructivo de la pandemia COVID-19″.

El gobierno de Alberto Fernández “ha ido develando gradualmente lo que sería un plan basado en cuatro pilares fundamentales, que podrían asimilarse a una versión adaptada del New Deal, pacto económico que tuvo lugar luego de la gran depresión de finales de los años 30 del siglo XX en Estados Unidos”.

En su versión argentina se integraría con “moratoria impositiva, aduanera y de seguridad social; el financiamiento a tasas subsidiadas; el incentivo al consumo a partir de la implementación de planes de asistencia y el desarrollo de obras públicas. Incluso, el planteamiento de una reforma tributaria”.

Sin embargo, “mientras esos pilares terminan de erigirse, el gobierno de Fernández ha desplegado una serie de medidas de política fiscal y monetaria que, desde Torino Economics estiman podrían poner en tensión la frágil sostenibilidad de las finanzas públicas del país, comprometiendo así, en el mediano y largo plazo, la capacidad de pago a los acreedores de deuda bajo las nuevas condiciones ofrecidas”.

En particular, “hay otros dos elementos clave que suman preocupación al escenario: el creciente déficit fiscal y una acelerada emisión monetaria. Con la llegada del COVID-19 al país, desde el poder Ejecutivo decidieron priorizar la salud de sus ciudadanos (a través del aislamiento social obligatorio), pero haciendo las maniobras pertinentes que permitan mantener la economía a flote”.

Además, aclaró, “con la llegada de la pandemia a Argentina, la política monetaria se aceleró: desde enero hasta junio, la base monetaria se incrementó en 15,30%, teniendo su mayor aumento en marzo (26%), cuando comenzaban a observarse los embates de la pandemia en el territorio nacional”.

En ese contexto, Torino Economics estimó que el déficit primario se mantenga por algunos meses más, hasta alcanzar el 5,3% del PBI. En tal sentido, “resulta primordial establecer una ruta clara de recuperación económica para retomar el sendero del crecimiento sostenido y brindar confianza en los mercados para lograr acuerdos que garanticen la sostenibilidad financiera del país”, concluyó.

Fuente: infobae económico

ECONOMÍA – Los precios mayoristas aumentaron 3,7% y el costo de la construcción, 1,4 %

0

Los datos fueron dados a conocer por el Indec. En el primer semestre los Precios Mayoristas tuvieron un alza de 6.4% y los de la Construcción 10.5%.

Aseguran que la suba estuvo impulsada por un incremento del 9,3% en productos primarios y 2,3% en manufacturados.

Los precios mayoristas subieron en junio 3,7%, mientras que el costo de la construcción avanzó 1,4 %, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)

Con estos incrementos, en el primer semestre del año los precios mayoristas acumularon una suba del 6,4 % y el costo de la construcción, del 10,5.%, y en los últimos doce meses se incrementaron 39,7 % y 41,1%, respectivamente.

Con la difusión de los resultados de estas mediciones el Indec terminó la saga correspondiente a índices de precios.

Ayer, la dependencia oficial informó que el índice de precios al consumidor registró en junio una suba del 2,2%, con lo que en el primer semestre acumuló un avance de 13,6% y del 42,8% en los últimos doce meses.

En lo que hace a los precios mayoristas, la suba del 3,7% de junio estuvo impulsada por un incremento del 9,3% en los Productos Primarios, del 2,3% en los Manufacturados, del 2,6% en Importados, y 0,6% en Energía Eléctrica.

Dentro de los Productos Primarios, se destacó la suba del 28,6% en el precio del petróleo crudo y gas, en consonancia con las recuperación de los valores en los mercados internacionales, aunque sin recuperar la merma registrada en a lo largo del primer semestre.

En tanto los precios de los productos agropecuarios bajaron 0,2% y los pesqueros subieron 2,5%, mientras que los minerales no metalíferos, ligados a la construcción, marcaron un avance del 3,2%.

Entre los manufacturados, se destacaron los incrementos del 5,4% en Equipos para medicina, del 4,9 % en Máquinas y equipos; 4,7% en Productos Textiles; 2,4% en Prendas.

Los precios de las Sustancias y Productos químicos aumentaron 1,5%; Caucho y Plástico, 2,5%; Automotores, 1,8%, y Muebles, 2,8%, entre otros ítems.

De esta forma, a lo largo de la primera mitad del año los precios mayoristas aumentaron 6,4 %, explicado esencialmente por la caída del 4,8% que marcaron en el período los Productos Primarios, debido al retroceso del 22,8% en el valor del petróleo, que impulsó hacia abajo a todo la medición.

Por el lado de las subas, se destacaron la de los Minerales no metalíferos ligados a la construcción, que aumentaron 18%, a pesar de la caída de la actividad.

A lo que se sumó un incremento de 11% en los productos Agropecuarios, y del 10,8% en los Pesqueros.

En lo que respecta al costo de las construcción, en junio se registró una baja de 0,7% en la mano de obra debido a los acuerdos para rebajar los salarios en medio de la pandemia de coronavirus.

En tanto, el rubro Gastos Generales marcó una suba del 0,9% y los precios de los Materiales se incrementaron 4,2% respecto a mayo pasado.

De esta forma, el promedio del costo de la construcción marcó un aumento de 1,4% en el sexto mes del corriente año.

En lo que va de un semestre signado por la paralización de gran parte de la obra pública y los efectos que tuvo la cuarentena desde finales de marzo, a nivel general el Costo aumentó 10,5% con alzas del 14,2% en Materiales, 8,1% en Mano de Obra y 8,8% en Gastos Generales.

Al precisar el capítulo sobre la Mano de obra, el Indec señaló que la baja de 0,7% registrada en el mes respecto a mayo pasado surge como consecuencia de una caída de 0,9% en el ítem “Mano de obra asalariada” y una suba de 0,3% en Subcontratos de mano de obra.

La diferencia entre uno y otro radica en que las tareas de albañilería y hormigón

armado son ejecutadas por la empresa constructora con personal propio y dichas tareas son supervisadas por un capataz de primera, mientras que subcontrata la mano de obra de yesería, pintura y la de las instalaciones sanitarias, contra incendios, de gas y eléctricas.

Fuente: telam

IMPOSITIVAS – Ganancias y Bienes Personales: cuándo vence y cómo presentar las declaraciones juradas

0
Arrancan los vencimientos del Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales por los ingresos obtenidos y por el patrimonio correspondientes a 2019.

La semana próxima comienza el calendario de vencimientos del Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales por los ingresos obtenidos y por el patrimonio correspondientes a 2019.

Asimismo, deben cumplir con la declaración jurada informativa de sus bienes e ingresos ante la AFIP quienes el año pasado recibieron ingresos por al menos $1,5 millones.

En tanto, los alcanzados por el impuesto a los Bienes Personales son quienes tienen bienes por al menos $2 millones, al 31 de diciembre pasado. Está exenta, por una modificación legal aprobada en 2017, la vivienda del contribuyente, por un monto de hasta $18 millones.

Ganancias y Bienes Personales

Los vencimientos de Ganancias y Bienes Personales fueron este año trasladados de junio a fines de julio.

Serán, concretamente, los días 24, 27 y 28 de julio para hacer la declaración jurada, según se tenga CUIT terminado en 0, 1, 2 y 3 (el 24), en 4, 5 y 6 (el 27) o en 7, 8 y 9 (el 28). Los pagos, deben ingresarse los días 27, 28 y 29, respectivamente.

En cuanto al impuesto sobre la renta financiera tanto la presentación como el pago vencen los días 27, 28 y 29 de julio, según la finalización del CUIT sea en 0, 1, 2 y 3 (el 27), en 4, 5 y 6 (el 28); en 7, 8 y 9 (el 29).

Para presentar la declaración anual, el contribuyente deberá ingresar con su clave fiscal al sitio web de AFIP al servicio de ‘Ganancias Personas Humanas – Portal Integrado’, donde se abrirá una ventana con tres formularios para declarar.

Las alícuotas se aplican sobre el importe excedente que supere el mínimo no imponible de importe anual de 85.848,99 pesos.

En todas las declaraciones, el servicio permite guardar un borrador de los datos, observar la determinación del impuesto que aplica según los montos ingresados y realizar una vista previa antes de enviar la declaración jurada.

Si bien el contribuyente puede comenzar por la declaración que desee, el sitio web de AFIP sugiere empezar por el impuesto cedular en caso de que la persona haya obtenido a lo largo de 2019 ingresos provenientes de plazos fijos, inversiones y/o venta o enajenación de bienes inmuebles.

Para este gravamen, el Fisco requiere que el usuario tenga constituido su domicilio fiscal electrónico, para el cual se debe suministrar una dirección de correo electrónico y un número de celular.

El impuesto cedular tiene dos declaraciones: una correspondiente a intereses e ingresos por enajenación de valores y otra por ingresos de venta o enajenación de inmuebles, en caso de que el contribuyente efectivamente haya obtenido ingresos por estas vías durante 2019.

Al ingresar a la primera declaración, el contribuyente podrá informar sobre los ingresos cobrados por intereses en títulos públicos, obligaciones negociables, cuotapartes de fondos comunes de inversión (FCI) y títulos de deuda de fideicomisos financieros, entre otros.

Allí deberá suministrar los datos sobre los rendimientos tanto de títulos en moneda local, sobre los que aplica una carga de 5%, como los de moneda extranjera, sobre los que aplica un gravamen de 15 por ciento.

En otro campo aparte, el contribuyente deberá informar por los ingresos anuales en concepto de enajenación (compraventa) de títulos financieros, tales como bonos y cuotapartes de FCI, entre otros.

Para los instrumentos en pesos sin cláusula de ajuste la alícuota será de 5%, mientras que tanto para los títulos en moneda nacional con cláusula de ajuste como para aquellos en moneda extranjera la imposición será de 15%. En tanto, otros valores como las acciones o títulos de deuda de fideicomisos pagarán también un 15 por ciento.

Luego, la persona deberá ingresar, si es que tuvo, los ingresos provenientes de plazos fijos en pesos con cláusula de ajuste o en moneda extranjera. En ambos casos, la alícuota es de 15 por ciento.

De esta manera, quedaron eximidos los intereses de los depósitos remunerados en moneda local tradicionales.

Una vez completados todos los campos, el usuario podrá generar una vista previa de la declaración para verificar que los datos sean correctos.

La otra declaración alcanzada por el impuesto cedular es la de los ingresos provenientes por rentas y/o enajenación de bienes inmuebles. El contribuyente deberá agregar la información de las propiedades involucradas y suministrar los montos correspondientes. La alícuota también es de 15 por ciento.

Impuesto a las Ganancias: paso a paso

Respecto a la presentación del Impuesto a las Ganancias, el servicio web ofrece, además de la determinación del impuesto, la determinación del saldo a pagar a raíz de la declaración.

Para suministrar los ingresos de 2019, el contribuyente deberá seleccionar las opciones ‘Mi declaración / Rentas / Rentas nacionales / 4 categoría’.

Allí deberá informar los datos de sus empleadores y sus ingresos por su trabajo en relación de dependencia, además de repetir sus ingresos alcanzados por el impuesto cedular, tanto por ganancias inmobiliarias como financieras.

También podrá declarar las deducciones en concepto de viáticos y movilidad y de gastos y deducciones vinculados a ingresos exentos o no alcanzados.

Una vez cargada la información, antes de enviar la declaración el contribuyente puede comprobar qué monto le corresponderá pagar, a través de la determinación del impuesto sobre los montos declarados y por la determinación del saldo a abonar, al declarar además las deducciones por el impuesto al cheque y retenciones y percepciones.

Finalmente, antes de enviar la declaración jurada, el usuario podrá previsualizar el formulario.

Miniplan Ganancias y Bienes Personales

La AFIP adelantó que hasta el 31 de agosto, inclusive, no se considerará la categoría del Sistema de Perfil de Riesgo (SIPER) de cada persona humana al momento de tramitar planes para regularizar obligaciones de los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales correspondientes al período fiscal 2019.

Esta medida excepcional garantiza, a todas las personas humanas que lo soliciten, la posibilidad de regularizar sus obligaciones de los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales en hasta tres cuotas sin verse condicionadas por su perfil de riesgo, señalan desde la AFIP.

La medida se oficializó a través de la resolución general 4758 publicada este lunes:

Sebastián M. Domínguez, Socio de SDC Asesores Tributarios, señaló a iProfesional que a través de la Resolución General 4758, la AFIP dispuso que las personas humanas y sucesiones indivisas podrán pagar, en todos los casos, el saldo de sus declaraciones juradas del impuesto a las ganancias y sobre los bienes personales con un pago a cuenta del 25% y el saldo restante en tres cuotas.

“Indicamos en todos los casos porque la AFIP ha dispuesto que, hasta el 31 de agosto de 2020, no se considerará la categoría del SIPER en las que está encuadrado el contribuyente”, agregó Domínguez.

Habitualmente la categoría del SIPER es la que define si se puede o no solicitar el plan y, en su caso, el máximo de cuotas.

“Esta es una medida positiva ya que muchos contribuyentes han caído en incumplimientos que los han hecho bajar de categoría”, señaló el experto.

Sin embargo, más allá de brindar la cantidad máxima de cuotas posible, entendemos que la AFIP debería prorrogar los vencimientos de las declaraciones juradas del año 2019 debido a los problemas que continúa generando el aislamiento social, preventivo y obligatorio, pero también la prórroga que se estará tratando en el Congreso Nacional.

El Poder Ejecutivo ha enviado un proyecto de modificación de la moratoria actual ampliando el plazo de adhesión hasta el 31 de octubre de 2020.

“En consecuencia, hay contribuyentes que regularizarán la presentación de declaraciones juradas del impuesto a las ganancias y bienes personales de los períodos 2018 para atrás el 31 de octubre pero se les exige que presenten las declaraciones juradas de 2019 a finales del mes del corriente mes. Entendemos que deberían prorrogarse los vencimientos de las declaraciones juradas de 2019 en línea con la moratoria”, señala Domínguez.

“Por otro lado, hemos observado que hay monotributistas que no se están pudiendo recategorizar porque no presentaron la declaración jurada del impuesto sobre los bienes personales de 2018, siendo que tienen tiempo de hacerlo hasta fin de mes considerando el plazo actual de vencimiento de la moratoria o hasta el 31 de octubre de 2020 si es que se prorroga tal como se entiende que sucederá”, indicó.

La recategorización vence el 20 de julio próximo y la AFIP debería eliminar la exigencia de presentar las declaraciones juradas que se pueden regularizar en la moratoria.

De lo contrario se estará perjudicando a los monotributistas, muchos de los cuales están en una situación de crisis por la baja o nula facturación y, en consecuencia, debería recategorizarse en una categoría inferior.

Fuente: iprofesional.com

Procedimiento. Régimen de Facturas de Crédito Electrónicas MiPyMEs

0

Otorgan plazo excepcional a partir del cual las nuevas Empresas Grandes deben cumplir con la obligación.

Establecen, con carácter de excepción, que aquellas empresas que sean incorporadas en la actualización del corriente año del universo de “Empresas Grandes”, serán sujetos obligados al Régimen de “Facturas de Crédito Electrónicas MiPyMEs” partir del primer día hábil del mes de noviembre posterior a su publicación.

Resolución (MDP) Nº 338/2020 (BO 13/07/2020)

Fuente: Lisicki Litvin

ECONOMÍA – El uso de servicios públicos se derrumbó casi 19% en abril

0

Las restricciones a la circulación por el aislamiento social impactaron fuerte en la caída del indicador, ya que el transporte de pasajeros se contrajo 92,3% y el de unidades pasantes por el sistema de peajes 99,6%.

El consumo de servicios públicos se derrumbó un nivel récord de 18,8% en abril último, por el impacto pleno de la cuarentena en medio de la pandemia del coronavirus, informó este martes el INDEC.

Las restricciones a la circulación por el aislamiento social impactaron fuerte en la caída del indicador, ya que el transporte de pasajeros se contrajo 92,3% y el de unidades pasantes por el sistema de peajes 99,6%.

En abril comparado con marzo, el Indicador Sintético de Servicios Públicos mostró una contracción del 1,2%.

Fuente: ambito.com

ECONOMÍA – Seguros: por el Covid crecieron los siniestros de hogar y se redujeron los de automotor

0

Los primeros seis meses de 2020 dejaron un panorama incierto en el sector. De todas formas, no todos los seguros sintieron el golpe con igual intensidad.

Al igual que otros sectores de la economía argentina, el Covid dejó marcas en la industria del seguro. El saldo de los primeros meses del año fue negativo, y no está claro el panorama a futuro. De todas formas, el impacto no fue el mismo en cada rubro.

“Con números en baja, el primer semestre del año dejó al sector asegurador con un panorama incierto para encarar la etapa post pandemia”, informaron desde la Asociación Argentina de Productores Asesores de Seguros (AAPAS).

Gonzalo Ketelhohn, director de Willis Towers Watson, coincidió con este pronóstico: “Viene un segundo semestre complicado, difícil. El parate económico complicó una situación de crisis que ya existía. Partiremos de números que van a estar mucho más abajo que lo que estaba previsto”.

En esa línea, Ketelhohn agregó que, como la industria del seguro está atada al resto de la actividad económica, “obviamante se verá afectada con la caída general”.

Según AAPAS, en términos interanuales, el rubro automotor registró, en la primera mitad del año, una reducción en las pólizas de autos particulares de 10%, mientras que los siniestros disminuyeron en un 30%; esto fue producto de la cuarentena en el área metropolitana.

No obstante, Roberto Saba, titular de AAPAS, indicó que el rubro automotor no es el más afectado porque “si bien hay bajas de pólizas y cambios hacia una de cobertura inferior, no necesariamente está golpeado, ya que tiene menos siniestralidad”. Es decir que, pese a que la asegurada puede recaudar menos, también tiene que pagar menor siniestros.

En cambio, en AAPAS mencionaron una marcada caída en el sector de las ART, con unas 300.000 cápitas menos en el año. Al respecto, Saba comentó: “No necesariamente son empresas cerradas, sino empresas que, para decir un número, si tenía 10 empleados, quizás ahora tiene 3; así se cayeron 7. Y también hay algunas que no hicieron las presentaciones y el pago correspondiente”.

Al tanto de lo que se avecinaba, Asociart ART adoptó medidas económicas de apoyo y acompañamiento a sus clientes, como la suspensión temporaria de los aumentos de precios planificados desde abril de 2020 y la suspensión de las intimaciones y rescisiones por demora o falta de pago; también ampliaron los beneficios y facilidades de pago de la cobertura.

“Esta iniciativa buscó acompañar y llevar una ayuda concreta a las empresas para superar el escenario actual, lo que, a su vez, no puso en riesgo la cobertura a la que acceden sus trabajadores asegurados”, dijeron desde Asociart ART.

Otro rubro donde se notaron cambios fue en el combinado familiar. Saba mencionó que “subió mucho siniestralidad porque como gran parte de la sociedad permanece en su hogares, es común que se rompan cosas”.

También se registraron incendios y robos en locales debido a que no hay gente y están más desprotegidos.

Por otro lado, más allá de los ataques a las silobolsas, que incrementó la demanda de consultas y de seguros, en el sector agrícopecuario no se percibieron cambios últimamente.

Los seguros agrícolas, como aseguramiento de cultivos extensivos, no disminuyeron, al menos por ahora. “Como son seguros que se toman por el ciclo del cultivo, recién están finalizando la vigencia en estos meses.

Martín Campos, director de Norden Brokers, explicó que son seguros que se vendieron en 2019: “La nueva cosecha se comienza a sembrar ahora, y se asegura en los próximos meses. De agosto a diciembre es la campaña de venta de seguros agrícolas, con lo cual, veremos cómo se desempeña más adelante”.

Por lo pronto, en el mercado creen que no habría motivos para que disminuya el aseguramiento. “Se siguió trabajando y sembrando casi en forma normal, con algunos problemas de abastecimiento y/o logística de insumos, pero se sigue sembrando”, señaló Campos.

Finalmente, el avance de la pandemia también afectó la economía de la compañías de seguros. En AAPAS detallaron que algunas necesitan liquidez a la hora de pagar siniestros y se encuentran frente al problema de tener que vender bonos que tomaron al 100% y canjearlos con una merma de entre 30 a 40% de su valor.

Fuente: cronista.com

NACIONALES – Freno a “coleros del homebanking”: bloquean las cajas de ahorro de personas que compraron los 200 dólares por mes para otros

0
El Gobierno detectó que muchos clientes, a cambio de una comisión, ponían a disposición de terceros su cupo personal e instranferible de 200 dólares al mes

Los bancos comenzaron a bloquear las cajas de ahorro en dólares de muchos de sus clientes que registraron movimientos inusuales. Luego de una primera etapa de notificacioneslas entidades bancarias comenzaron a bloquear las cuentas hasta tanto sus propietarios justifiquen esas operaciones sospechosas.

El objetivo de la medida es desalentar a los “coleros del home banking” es decir aquellas personas que ponen a disposición de terceros a cambio de una comisión, su cupo personal e intransferible para comprar 200 dólares al mes. Compraban y transferían todos los meses los billetes estadounidenses.

En efecto, el Banco Central ordenó a las entidades bancarias controlar estos movimientos y no todas siguen los mismo criterios para detectar a los coleros del home banking.

Mientras que en algunos bancos toman como indicador de sospecha una determinada cantidad de transferencias de 200 dólares, otros están atentos a los movimientos “no habituales”.

De modo preventivo, los bancos deshabilitan el movimiento digital, pero el dinero sigue disponible para ser retirado por ventanilla. Para volver a disponer de la cuenta el cliente debe justificar las operaciones hechas, lo que puede realizarse mediante un formulario web.

Coleros del home banking: de qué se trata

Bloquean las cajas de personas que compraron dólares para otros

Ya a comienzos de mes los clientes de distintos comenzaron a recibir comunicaciones vía mail o por el home banking que advertían sobre los riesgos de utilizar el cupo de otras persona.

“En el caso que se detecte la violación de la normativa vigente el banco se reserva el derecho de cerrar las cuentas, efectuar la correspondiente denuncia al BCRA y tomar cualquier otra medida que estime necesario”, señalaba el escrito enviado por un reconocido banco.

Movimientos no habituales

Más que un número de transacciones fijo, lo que enciende las alarmas en los bancos son los incrementos excesivos de  “movimientos no habituales”.

Eso explicaría las quejas de algunos usuarios, visibilizadas en las redes sociales, que aseguraron que les fueron bloqueadas las cuentas aun habiendo hecho solo un par de transferencias entre miembros de la misma familia.

De modo preventivo, los bancos deshabilitan el movimiento digital, pero el dinero sigue disponible para ser retirado por ventanilla. Para volver a disponer de la cuenta el cliente debe justificar las operaciones hechas, lo que se puede realizarse mediante un formulario web. Cómo sigue el trámite luego y si se presenta una denuncia ante la Unidad de Información Financiera o no, depende de cada caso en particular.

Fuente: iprofesional.com