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ECONOMÍA – Un negocio que facturaba millones en Argentina se derrumbó a niveles inéditos

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Empresarios alertaron que el consumo de este producto cayó 40 por ciento y que la facturación se derrumbó un 90 por ciento por la pandemia.

Hay un negocio que se derrumbó como consecuencia de la pandemia: el consumo de café en la Argentina cayó 40% en lo que va del año como consecuencia de la pandemia de coronavirus, en tanto que la facturación de la industria del sector se derrumbó hasta el 90%.

“La aparición de la pandemia ha golpeado en la industria de manera significativa con un alto impacto en caída de ventas, dado que la mayoría de los tostaderos, todas empresas pymes, son proveedores del sector gastronómico y hotelero, y desde marzo están prácticamente sin poder facturar”, explicó a Télam la gerente de la Cámara Argentina de Café, Mónica Dumas.

En ese sentido, precisó que “la facturación cayó drásticamente en un 90%, ya que la entrega a domicilio y la compra para llevar solo alcanza al 10% de las ventas de estas empresas”.

Asimismo, puntualizó que “en aquellas provincias que fueron teniendo apertura de su gastronomía, las ventas alcanzan solo al 30% de la facturación”.

“Hay una gran incertidumbre en cuanto a la proyección del canal de hoteles, restaurantes y bares, y sobre todo una gran preocupación por la reactivación del turismo y los meses que vienen, ya que no se están logrando cubrir los costos fijos actuales y devengados desde marzo a la fecha, más allá de la ayuda del Gobierno para sueldos”, afirmó Dumas.

Por su parte, Martín Cabrales, dueño de la marca de café que lleva su apellido, aseguró a esta agencia que “el consumo cayó en un 40%”, y detalló que “en el hogar aumentó un 10%, pero no compensa la caída de afuera”.


El invierno suele ser la temporada de alto consumo de café en bares, con una suba de un 20%.

Explicó que en la Argentina “el consumo es de un kilo anual por habitante, lo que da unos 45 millones al año”, y precisó que “el 40% se toma fuera del hogar, pero se paga hasta cuatro veces más que la taza preparada en casa”.

Además, remarcó que “el consumo de café crece con la estacionalidad, con el frío, de un 15% a un 20%”, por lo cual subrayó que “ésta sería justamente la mejor época y estamos a media máquina”.

Puntualizó que “cada kilo de café rinde 120 pocillos de los que se consumen fuera del hogar”, con lo cual destacó que “la caída del consumo se traduce en que en estos cuatro meses, se dejaron de tomar unos 720 millones de pocillos”.

En el caso de la industria, Cabrales señaló que “en el primer decreto del aislamiento, el café fue declarado esencial, como alimentos y bebidas”, y afirmó que “se pudo seguir trabajando y abasteciendo al mercado, con un 50% de la capacidad instalada y un 70% de la dotación de personal”.

“Pero una parte del canal no existe, que es el de distribución en bares, restaurantes, hoteles, shoppings, eventos públicos”, indicó el empresario a la agencia Télam, quien añadió que “las marcas de supermercados siguen, pero los tostaderos que atienden a bares, lo único que hacen es venta por internet o al mostrador si tienen local”.

En tanto, la directora del Negocio de Café de Nestlé, Valeria Pardal, indicó a Télam que “tras un cuatrimestre de pandemia, hubo migración del consumo de fuera hacia dentro al hogar, cuyas tazas crecieron 5,4% anual en el semestre y 9,1% solamente en junio”.

De todos modos, destacó que “la taza del hogar es más económica que la de fuera”, por lo cual remarcó que “eso a la industria le genera una pérdida de la facturación”.

Precisó que “una taza en un bar hasta cuatro veces más que una en casa”, y subrayó que “habría que cuadruplicar el consumo para compensar la caída fuera del hogar”.

Por su lado, la gerenta de Marketing de Café Martínez, Lucila Cabello, precisó a esta agencia que “a valores de hoy en algunas sucursales llegan al 25% o 30% de la facturación, pero hay sectores como el microcentro en el cual la situación es muy grave, porque no hay gente circulando en la zona”.

Puntualizó que la marca tiene “180 sucursales, de las cuales 30 están en el microcentro en situación crítica, con un facturación que no llega al 10%, y otras 20 están cerradas”.

“Estamos trabajando con turnos rotativos y seguimos adelante también gracias a las distintas iniciativas que se han desarrollado. Estimamos que tendremos una recuperación que recién se comenzará a ver dentro de los próximos dos meses y vamos a requerir del apoyo de distintas medidas gubernamentales para salir adelante”, afirmó Cabello.


En la Argentina se dejaron de tomar 720 pocillos de café por la pandemia

Las empresas de café se reconvierten
En un contexto en el que bares y restaurantes están en grave crisis, empresas productoras de café y cadenas de cafeterías comenzaron a trabajar en la reconversión de los modos de comercialización y también en nuevos productos similares a los que se pueden consumir fuera de casa, para empujar la reactivación del sector, aún en plena pandemia de coronavirus.

“Estamos transitando una nueva realidad. La experiencia que se viene, acelerada ahora por la pandemia, es la de un consumidor que buscará resolver sus transacciones de forma en línea, aunque viva la experiencia de consumo en una tienda física”, explicó a Télam la gerente de Marketing de Café Martínez, Lucila Cabello.

Consideró que “poder realizar una compra desde casa, pagando desde el celular para retirar en la tienda o que te lo envíen a domicilio, es una realidad en Café Martínez con el lanzamiento de nuestra aplicación”.

“La pandemia no modificó nuestra estrategia, pero le dio relevancia a la experiencia de consumo de bajo contacto. El cliente valorará y le dará preferencia a resolver desde su celular una experiencia completa de compra”, afirmó Cabello.

Destacó que “en 2019 habíamos lanzado un nuevo formato de tienda de bajo costo, llamado Café Martínez a la Barra y un modelo tecnológico llamado Smart Service, con muy baja inversión en comparación con locales tradicionales”, y subrayó que “a pesar de la pandemia, en estos meses se abrieron cuatro tiendas en el país, y habrá otras quince aperturas de acá a fin de año”.

Por su parte, la directora del Negocio de Café de Nestlé, Valeria Pardal, explicó que “el consumidor en cuarentena busca replicar en casa la experiencia de fuera del hogar, en calidad, en espuma, en la receta, como un capuchino o un late vainilla, que son fáciles de replicar”.

“El consumidor está tratando de ser el barista en casa. Por eso la apuntamos a la ‘premiunización’ del consumidor. Estos productos performan muy bien a pesar de la cuarentena”, afirmó Pardal, quien señalo que “el consumidor es consciente que parte del dinero que destinaba fuera del hogar ahora está adentro y entonces busca nuevos estilos de consumos”.

En ese sentido, destacó que “uno de los canales que más creció fue el de comercio electrónico, que se triplicó durante la cuarentena”, por lo cual desde la empresa se comenzó a trabajar para ofrecer “muchos servicios apuntados a una mejor experiencia en casa y que eso sea sostenible pospandemia”.

“Hay un oportunidad de seguir trabajando pos cuarentena. Este hábito llegó para quedarse. Trabajamos en el consumo premium en el hogar para que el consumidor lo incorpore definitivamente”, sostuvo el ejecutivo.

Fuente: iprofesional.com

NACIONALES – La AFIP prorrogó la feria fiscal hasta el 2 de agosto

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El organismo mantiene la suspensión del cómputo de los plazos vigentes para los contribuyentes.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) anunció este lunes la prórroga de la feria fiscal hasta el 2 de agosto inclusive, manteniendo así la suspensión del cómputo de los plazos vigentes para los contribuyentes en distintos procedimientos administrativos mientras continúe el aislamiento social.

La medida alcanza a determinaciones de oficio, sumarios, multas, descargos, clausuras, intimaciones de pago y requerimientos de fiscalización, entre otros, informó el ente recaudador en un comunicado.

La resolución será publicada en el Boletín Oficial y mantiene habilitados los procedimientos de fiscalización que realiza la AFIP, en función de la información proporcionada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre cuentas de argentinos en el exterior.

Una feria fiscal consiste “en la extensión de todos los plazos procedimentales en materia impositiva, aduanera y de la seguridad social”.

En este sentido, no se suspenden las acciones de la AFIP; no obstante, durante su vigencia “quedan en suspenso el cómputo de los plazos que rigen para la respuesta de los contribuyentes a los requerimientos del organismo”.

Fuente: ambito.com

Bienes Personales. Forma, plazo y condiciones que deben observar las personas humanas a fin de acreditar la pérdida de la condición de residentes en el país.

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Disponen la forma, plazo y condiciones a observar por las personas humanas a fin de acreditar la pérdida de la condición de residentes en el país en Bienes Personales, adecuando a tales efectos la R.G. (AFIP) Nº 2322/07. IMPORTANTE: Nueva obligación a cumplir, hasta el vencimiento para la presentación de la DDJJ 2019, por quienes hubieran solicitado la baja por no residente al 31/12/19.

Resolución General (AFIP) Nº 4760/2020 (BO 17/07/2020)

IMPORTANTE:

Aquellas personas humanas que hubiesen sido sujetos del impuesto sobre los bienes personales en el período fiscal 2018 y que hubieran solicitado, con anterioridad a la vigencia de la presente, la cancelación de la inscripción en el impuesto sobre los bienes personales en los términos de la Resolución General N° 2.322, sus modificatorias y su complementaria, con el motivo “Baja por no poseer domicilio en el país”, deberán acreditar que no revestían al 31/12/2019 la condición de residentes en el país en los términos de la Ley de Impuesto a las Ganancias, texto ordenado en 2019 y su modificación.

A tal efecto, deberán dar cumplimiento al procedimiento establecido en el artículo 6° de la Resolución General N° 2.322, sus modificatorias y su complementaria, hasta la fecha de vencimiento para la presentación de la declaración jurada del gravamen correspondiente al período fiscal 2019.

El incumplimiento de lo dispuesto en el primer párrafo en la forma y oportunidad previstas dará lugar a que AFIP, cuando posea indicios suficientes que permitan acreditar la condición de sujeto residente, proceda a regularizar la referida situación en ejercicio de sus facultades de fiscalización y verificación.

Fuente: llyasoc.com

ECONOMÍA – La crisis golpeó a las empresas exportadoras: cayó la demanda y quebró la cadena de pagos

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El BID a través del INTAL, realizó la primera encuesta a empresas exportadoras de América Latina y el Caribe para conocer el impacto de la pandemia en sus actividades.

La crisis golpeó a las empresas exportadoras: cayó la demanda y quebró la cadena de pagos

El 77% de las empresas de América Latina y el Caribe redujo sus exportaciones durante la pandemia, el dato surge de la primera encuesta a compañías exportadoras de la región realizada por el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En el marco de la actual crisis sanitaria, el BID a través del INTAL realizó una encuesta a empresas exportadoras de América Latina y el Caribe para conocer el impacto de la pandemia en sus actividades. Participaron 532 firmas de 25 países de la región, tanto micro, como pequeñas, medianas y grandes empresas. La consulta se realizó entre el 7 de mayo y el 1 de junio de 2020.

Los resultados muestran una retracción generalizada de las exportaciones, el 77% de las empresas encuestadas manifestó haber experimentado caídas en sus ventas externas desde el comienzo de la pandemia y esta caída ha sido tanto para los exportadores regionales como para aquellos que lo hacen hacia el resto del mundo.

“Desde BID INTAL estamos desarrollando distintas iniciativas orientadas a monitorear los impactos del COVID-19 sobre el comercio y la integración en la región. Queremos tener un diagnóstico preciso de la evolución de las exportaciones, que serán uno de los principales motores para impulsar la recuperación luego de la pandemia.”, destacó Pablo Garcia, Director de BID-INTAL.

Principales hallazgos

Las ventas al exterior disminuyeron tanto por razones de oferta como de demanda. A nivel desagregado, la principal causa que identificaron las empresas es la caída de demanda (37%) seguido por el impacto directo de las medidas de confinamiento, que han hecho que las plantas no estén operativas (11%) . A su vez, se identifican mayores costos asociados a la logística internacional (8%) y problemas con la cadena de pagos (8%).

Ante esta situación, las compañías implementaron diversas acciones para adaptarse al contexto; la mayor parte buscó reconfigurarse antes que reducir costos laborales y no laborales. Entre las principales medidas adoptadas se destacan la apertura de nuevos mercados (17%), la utilización de canales de venta alternativos como el e-commerce (15%) y la diversificación de la producción (14%).

Actualmente, 9 de cada 10 empresas han incorporaron el teletrabajo, una estrategia que es transversal a todos los sectores y tamaños de empresas. A su vez, se observa un fuerte crecimiento del canal digital, 5 de cada 10 empresas encuestadas utiliza el e-commerce como canal de venta y de las que lo utilizan, el 74% ha comenzado a utilizarlo como un canal relevante de ventas a causa de la pandemia.

Ante la actual situación, la mayoría de las empresas demanda incentivos de parte del estado, en especial incentivos fiscales y en menor medida apoyos para acceder al financiamiento y a nuevos mercados. Solo el 36% de los encuestados consignó haber recibido apoyo estatal para sostener sus exportaciones.

Mejora -moderada- de las expectativas
Si bien las se espera que, en términos agregados, las exportaciones continúen cayendo, hay un cambio- moderado- en las expectativas. El 21% de las compañías encuestadas consideró que sus exportaciones crecerán en los próximos tres meses. Esto implica un repunte general de las expectativas en relación con la mejora efectiva del primer trimestre, que alcanzaba al 11% de las firmas. Consultadas sobre el 2021, el porcentaje de compañías que prevé una mejora en sus ventas fue del 37%.

Fuente: cronista.com

ECONOMÍA – Alarmante informe: ¿cuáles son los países que más van a sufrir por la pandemia y la cuarentena? Argentina, en el horno

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La proyección de los datos macroeconómicos de nuestro país son alarmantes. ¿Cuánto caería el PBI y hasta dónde llegaría el desempleo y el déficit fiscal?El enorme desajuste macro y microeconómico que provocaron y continúan generando la pandemia de Covid-19 y la cuarentena encienden todo tipo de luces de alarma por las consecuencias que podrían generar en el corto y mediano plazo.

Si bien no existen estimaciones oficiales a nivel nacional que permitan mensurar dicho impacto, es posible tener una aproximación mediante la encuesta que habitualmente elabora la firma especializada LatinFocus entre consultoras y bancos, tanto locales como del exterior, que abarca tanto datos de Argentina como de toda América Latina.

Más allá de los fríos números que surgen de la última encuesta recientemente publicada, es interesante compararlos con lo que opinaban los mismos panelistas a fines del año pasado, en lo que hacía a las proyecciones para 2020 previo a la pandemia.

La actividad mostrará una importante caída

En términos del nivel de actividad, los resultados tanto para la región como para cada país en particular son francamente desalentadores, pues abarcan tanto a las economías más estables como a las que ya venían atravesando dificultades como la argentina.

Los países con mayores caídas en términos absolutos son Venezuela (-21%) y Argentina (-11%), mientras que los menos afectados serían Paraguay y Uruguay.

En lo que hace a las diferencias entre ambas estimaciones puntuales, a nivel regional se esperaba a fines del año pasado un crecimiento levemente inferior al 2%, pero con el paso de los meses y el avance de la pandemia, ese porcentaje se convirtió en negativo, con una caída superior al 7 por ciento.

En este contexto, los dos países más afectados serían Perú y Venezuela, pues ambos muestran una diferencia entre las estimaciones pre y post pandemia de más de 13 puntos porcentuales. Le siguen en orden de importancia México y Argentina, ambos por encima del 9 por ciento.

Lo llamativo del caso es que salvo nuestro país y Venezuela, el resto mostraba a fines del año pasado posibilidades de crecimiento que iban del 0,6% en el caso de Ecuador hasta el 3,7% para Bolivia.

Variación del PBI en América Latina

En cuanto al desempleo, las estimaciones de los panelistas de LatinFocus mostraban que hacia fines del año pasado los países más complicados serían Venezuela (23,5%), Argentina (11,5%) y Brasil, con el 11,2 por ciento. El resto de los países oscilaban entre el 3,8% en el caso de México y el 9,9% de Colombia. De esta manera, toda la región mostraba un desempleo promedio del orden del 8,3 por ciento.

El desempleo continua creciendo

Con las últimas estimaciones se pone en evidencia que todos esos porcentajes fueron arrasados por la pandemia y de hecho por las cuarentenas que aplicaron los gobiernos con diferentes estrategias.

Como consecuencia de ello, el promedio general avanzó casi tres puntos porcentuales para alcanzar el 11,2%, con picos en el caso de Venezuela, que superaría el 30%, seguida de lejos por Colombia, con el 16,4%, Brasil, con el 14,1% y Argentina, con el 13,2%. Con este último guarismo, nuestro país sería, pese a las enormes dificultades que surgen a diario, el menos afectado, pues la variación apenas alcanzaría a 1,7 puntos porcentuales.

Variación del desempleo en América Latina

Sin duda que uno de los puntos que más discusión genera entre los economistas es la magnitud del resultado fiscal que deberá enfrentar cada país para evitar que se descontrolen el resto de las variables macroeconómicas clave, como por ejemplo la inflación.

En términos generales, se pasó de una estimación inicial del 3,7% de déficit fiscal a poco más del 9%. Es decir que el mismo se multiplicó por 2,5 veces. En este rubro el mayor incremento lo registraría Chile, que lo multiplicaría por 5,8 veces, seguido de lejos por Perú (4,8 veces) y Paraguay, que lo incrementó 4 veces. En el caso de Argentina, alcanzó las 2,5 veces.

Variación del déficit fiscal en América Latina

Sin duda que estas estimaciones van de la mano de las previsiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que recientemente indicó en un informe que la caída de la actividad económica regional es de tal magnitud que los ingresos per cápita de los latinoamericanos retrocederán hasta los niveles de 2010.

Fuente: iprofesional.com

FINANZAS – Plazo fijo tradicional vs Plazo fijo UVA: cuáles son las perspectivas para el segundo semestre

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Los especialistas advierten que, en el corto plazo, es factible que la tasa de interés le siga ganando a la inflación pero dudan que esta tendencia se mantenga por un período más prolongado.

Durante los últimos meses tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central (BCRA) fueron aumentando paulatinamente el rendimiento de las inversiones en pesos, en línea con el objetivo de incrementar la participación del ahorro en moneda local sobre el financiamiento total de empresas y familias. Los especialistas advierten que, en el corto plazo, es factible que la tasa de interés le siga ganando a la inflación pero dudan que esta tendencia se mantenga por un período más prolongado.

La tasa de interés de los plazos fijos tradicionales trepó cerca de 12 de puntos desde mediados de abril. El 29 de mayo, la autoridad monetaria fijó una tasa mínima equivalente al 79% del rendimiento de Leliqs, lo cual equivale a un interés nominal anual del 30,02%. Todas las principales entidades financieras del país actualmente están ofreciendo ese retorno.

Esto representa una tasa efectiva mensual del 2,5%, una cifra que se ubicó por encima de la inflación de mayo (1,5%) y de junio (2,2%). De esta manera, en los últimos dos meses la tasa de interés real fue positiva, lo cual le dio un mayor atractivo a las inversiones en pesos.


FUENTE: ECOLATINA

Paralelamente, los ahorristas pueden optar por dejar su dinero en plazos fijos UVA, que ajustan por inflación más un retorno adicional. Para aquellos depósitos de 90 días, este adicional es del 1% anual y existe la alternativa de cancelar el plazo a partir de los 30 días, aunque en este caso la tasa mínima obtenida pasa a ser del 26,6% de acuerdo con los dispuesto por el BCRA.

El analista financiero Christian Buteler aclaró que el UVA da la posibilidad de conocer el rendimiento un mes antes: “Por ejemplo, con el dato de inflación de junio, vos ya sabés cuánto va rendir entre el 16 de julio y el 15 de agosto”. En ese sentido, aseguró que, si se toma la inflación del mes pasado “te conviene este mes, por lo menos, seguir invirtiendo en un plazo tradicional”.

El analista sostuvo que la inflación se va acelerar en algún momento cuando cedan los efectos del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) pero que, incluso cuando eso suceda, “habrá que ver cuál es la decisión que el BCRA toma respecto a la tasa”.

De manera similar, Mariano Otálora, autor del libro “¿Qué hacemos con los pesos?”, también piensa que los precios van a trepar con más ímpetu en el futuro, aunque advirtió que el Gobierno “tiene un montón de mecanismos para demorar esa aceleración”.

“Yo creo que el Gobierno va a pisar el dólar para que funcione como ancla inflacionaria. Esto puede durar 3 o 6 meses, pero va buscar que el efecto inflacionario repercuta más el año que viene”, aseveró el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. Con esa lógica, es factible que los plazos fijos tradicionales continúen teniendo cierto atractivo, por lo menos hasta diciembre.


FUENTE: BCRA

Los mayores incentivos hacia las inversiones en moneda doméstica se reflejaron en un crecimiento semestral, en términos nominales, del 55% en el stock de plazos fijos. En el segmento UVA se observó un salto del 100% respecto a diciembre de 2019, explicado por el comportamiento observado en los primeros meses. Sin embargo, durante las últimas semanas fueron ganando terreno los plazos tradicionales a raíz de la baja inflación registrada en el marco del aislamiento.

De acuerdo con los datos del BCRA, en junio los depósitos en plazos fijos tradicionales por parte de privados crecieron en $192.586 millones, un 12,6% respecto a mayo, totalizando un stock en torno a los $1,79 billones. Por el contrario, los depósitos en UVA mostraron un descenso mensual del 7,8%.

A pesar del rendimiento positivo, Buteler advirtió que realizar un depósito a plazo a 3 o 6 meses es una operación que conlleva un riesgo importante debido a la volatilidad cambiaria que puede llegar a sufrir, fundamentalmente en este contexto de incertidumbre y crisis económica.

La evolución del dólar es la principal variable para analizar la conveniencia de invertir en moneda doméstica. Si bien hay muchas restricciones para el acceso al mercado cambiario y el tipo de cambio oficial está controlado por la autoridad monetaria, un salto en la brecha entre este y los tipos de cambio alternativos alimenta las expectativas de devaluación. En junio, el dólar CCL retrocedió más de 8% pero en lo que va de julio ya creció un 13%, contra una suba de 1,6% en el minorista y de 1,2% en el mayorista.

Por lo tanto, el apetito por los instrumentos en pesos dependerá fundamentalmente de los resultados que tenga el Gobierno a la hora de controlar esta variable. A priori, un acuerdo exitoso en la reestructuración de la deuda externa ayudaría a calmar las expectativas de devaluación. Ello también contribuiría a controlar la inflación y facilitaría la permanencia de tasas de interés positivas.

Fuente: ambito.com

IMPOSITIVA – El peso de los impuestos al consumo: ¿cuánto de lo que pagan los argentinos por sus compras básicas termina en las arcas del Estado?

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Un trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal evidencia la regresividad de esos tributos, que se acentúa por las altas tasas de imposición, que a su vez generan evasión y competencia desleal y alientan aún más la informalidad

Es conocido que los “impuestos al trabajo” (que encarecen el costo de contratación y enflaquecen el salario de bolsillo) pesan mucho en la Argentina, pero hay menos estudios sobre la incidencia de los impuestos indirectos sobre el consumo de personas ubicadas en diferentes niveles de la escala de ingresos.

Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calculó precisamente eso: cuánto paga un argentino de “impuestos indirectos”: aquellos que no se tributan de modo directo a la AFIP, sino mediante cargas sobre el consumo, que luego son –o deberían ser– pagados a la agencia recaudadora por quienes los cargaron a la cuenta que se pagó en un kiosco, supermercado, comercio barrial o profesional a quienes se les adquirieron bienes o servicios.

Para resumir los resultados, valga señalar que una persona con $50.000 de ingreso de bolsillo, que consume todo su salario soporta en impuestos indirectos una carga de $11.760. Esto es, deja en el camino el 23,57% de su ingreso y su “consumo neto” (libre de impuestos) se ve reducido a $38.240. En el extremo opuesto del ejercicio, para una persona que gana $240.000 de bolsillo (para lo cual debe haber antes dejado en el camino una buena suma de impuestos al trabajo e impuestos directos, como Ganancias), ahorra $89.000 y gasta 151.000, el peso de los impuestos indirectos es lógicamente más alto en términos nominales ($35.700), pero mucho más bajo en relación a su ingreso total: 14,87 por ciento. Esto es, casi 9 puntos porcentuales menos que para alguien que gana casi cinco veces menos.

Argañaraz calculó dos casos intermedios. En uno, la persona gana $110.000 de bolsillo, ahorra $20.000 y gasta $90.000, de los cuales $21.100 son impuestos indirectos, o 19,30% de su salario de bolsillo. En el otro ejemplo, alguien gana “netos” $160.000, ahorra $35.000 y gasta $115.000, lo que da como resultada que entre su ingreso y su consumo neto hay una brecha de $27.090 de impuestos indirectos, equivalentes a 16,91% de su salario de bolsillo. Una patriótica contribución a los fiscos nacional, provincial y municipal.

El cuadro completo con los cuatro casos simulados: el ingreso neto o de bolsillo, el gasto de consumo y el peso de los impuestos indirectos nacionales, provinciales y municipalesEl ejercicio parte de preguntar cuánto se paga de impuestos al consumir bienes y servicios, asumiendo cuatro casos; personas que ganan de bolsillo $50.000, $100.000, $160.000 y $240.000, respectivamente. La primera, sin margen de ahorro, gasta todo su ingreso neto en consumo. La segunda, en cambio, gasta $90.000 y ahorra $10.000; y la tercera gasta $115.000 y ahorra $45.000; y la cuarta gasta $151.000 y ahora $89.000. Es decir, el consumo aumenta a medida que lo hace el ingreso, pero menos que proporcionalmente, pues empieza a haber un margen de ahorro.

A eso le sigue el cálculo de impuestos: los nacionales, que suman IVA e impuestos internos, los Provinciales (Ingresos Brutos) y los Municipales, que incluyen la Tasa de Seguridad e Higiene que afrontan los comercios y empresas productivas locales y las tasas sobre servicios como energía y gas.

Los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido de que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno.

De la suma de esos niveles impositivos Argañaraz llega al cálculo citado arriba, sobre cuánto de impuestos indirectos aporta cada una de las personas que, a diferentes niveles de ingreso y gasto, asume el ejercicio. El peso de los impuestos nacionales oscila entre el 15,05% para la persona de menor ingreso de bolsillo ($50.000) y 9,49% para el que gana $240.000. Los impuestos provinciales pesan entre 6,40% para el más de menos salario de bolsillo y 4,04% para el más “rico”. Y los tributos y tasas municipales, entre 2,12% y 1,34 por ciento.

Del ejercicio surgen dos conclusiones. La primera es que los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno: Nación, Provincias y Municipios.

La segunda conclusión es que, también debido al volumen que significan, los impuestos al consumo son una tentación muy grande para el vendedor de bienes o proveedores de servicios, aquel que efectivamente debe terminar transfiriendo el monto del impuesto (que cargó al consumidor) al fisco, pero que en alguna medida puede terminar evadiendo. La evasión genera a su vez competencia desleal respecto de quienes cumplen con sus obligaciones tributarias, y si esa competencia desleal persiste, lleva también a un avance de los sectores informales sobre los formales y genera un círculo vicioso, si el problema fiscal intenta ser contrarrestado con nuevos impuestos o tasas más altas, que incentivan aún más la evasión y la informalidad.

Una historia en la que el consumidor termina siendo el último orejón del tarro.

El peso de los impuestos al consumo: ¿cuánto de lo que pagan los argentinos por sus compras básicas termina en las arcas del Estado?Un trabajo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal evidencia la regresividad de esos tributos, que se acentúa por las altas tasas de imposición, que a su vez generan evasión y competencia desleal y alientan aún más la informalidad

Es conocido que los “impuestos al trabajo” (que encarecen el costo de contratación y enflaquecen el salario de bolsillo) pesan mucho en la Argentina, pero hay menos estudios sobre la incidencia de los impuestos indirectos sobre el consumo de personas ubicadas en diferentes niveles de la escala de ingresos.

Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) calculó precisamente eso: cuánto paga un argentino de “impuestos indirectos”: aquellos que no se tributan de modo directo a la AFIP, sino mediante cargas sobre el consumo, que luego son –o deberían ser– pagados a la agencia recaudadora por quienes los cargaron a la cuenta que se pagó en un kiosco, supermercado, comercio barrial o profesional a quienes se les adquirieron bienes o servicios.

Para resumir los resultados, valga señalar que una persona con $50.000 de ingreso de bolsillo, que consume todo su salario soporta en impuestos indirectos una carga de $11.760. Esto es, deja en el camino el 23,57% de su ingreso y su “consumo neto” (libre de impuestos) se ve reducido a $38.240. En el extremo opuesto del ejercicio, para una persona que gana $240.000 de bolsillo (para lo cual debe haber antes dejado en el camino una buena suma de impuestos al trabajo e impuestos directos, como Ganancias), ahorra $89.000 y gasta 151.000, el peso de los impuestos indirectos es lógicamente más alto en términos nominales ($35.700), pero mucho más bajo en relación a su ingreso total: 14,87 por ciento. Esto es, casi 9 puntos porcentuales menos que para alguien que gana casi cinco veces menos.

Argañaraz calculó dos casos intermedios. En uno, la persona gana $110.000 de bolsillo, ahorra $20.000 y gasta $90.000, de los cuales $21.100 son impuestos indirectos, o 19,30% de su salario de bolsillo. En el otro ejemplo, alguien gana “netos” $160.000, ahorra $35.000 y gasta $115.000, lo que da como resultada que entre su ingreso y su consumo neto hay una brecha de $27.090 de impuestos indirectos, equivalentes a 16,91% de su salario de bolsillo. Una patriótica contribución a los fiscos nacional, provincial y municipal.

El ejercicio parte de preguntar cuánto se paga de impuestos al consumir bienes y servicios, asumiendo cuatro casos; personas que ganan de bolsillo $50.000, $100.000, $160.000 y $240.000, respectivamente. La primera, sin margen de ahorro, gasta todo su ingreso neto en consumo. La segunda, en cambio, gasta $90.000 y ahorra $10.000; y la tercera gasta $115.000 y ahorra $45.000; y la cuarta gasta $151.000 y ahora $89.000. Es decir, el consumo aumenta a medida que lo hace el ingreso, pero menos que proporcionalmente, pues empieza a haber un margen de ahorro.

A eso le sigue el cálculo de impuestos: los nacionales, que suman IVA e impuestos internos, los Provinciales (Ingresos Brutos) y los Municipales, que incluyen la Tasa de Seguridad e Higiene que afrontan los comercios y empresas productivas locales y las tasas sobre servicios como energía y gas.

Los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido de que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno.

De la suma de esos niveles impositivos Argañaraz llega al cálculo citado arriba, sobre cuánto de impuestos indirectos aporta cada una de las personas que, a diferentes niveles de ingreso y gasto, asume el ejercicio. El peso de los impuestos nacionales oscila entre el 15,05% para la persona de menor ingreso de bolsillo ($50.000) y 9,49% para el que gana $240.000. Los impuestos provinciales pesan entre 6,40% para el más de menos salario de bolsillo y 4,04% para el más “rico”. Y los tributos y tasas municipales, entre 2,12% y 1,34 por ciento.

Del ejercicio surgen dos conclusiones. La primera es que los impuestos al consumo no sólo son regresivos, en el sentido que pesan más sobre los sectores de menores ingresos, que destinan una porción mayor de los mismos al consumo y una parte mínima o nula al ahorro, sino que son muy regresivos, justamente porque el consumidor debe soportar las cargas de tres niveles de gobierno: Nación, Provincias y Municipios.

La segunda conclusión es que, también debido al volumen que significan, los impuestos al consumo son una tentación muy grande para el vendedor de bienes o proveedores de servicios, aquel que efectivamente debe terminar transfiriendo el monto del impuesto (que cargó al consumidor) al fisco, pero que en alguna medida puede terminar evadiendo. La evasión genera a su vez competencia desleal respecto de quienes cumplen con sus obligaciones tributarias, y si esa competencia desleal persiste, lleva también a un avance de los sectores informales sobre los formales y genera un círculo vicioso, si el problema fiscal intenta ser contrarrestado con nuevos impuestos o tasas más altas, que incentivan aún más la evasión y la informalidad.

Una historia en la que el consumidor termina siendo el último orejón del tarro.

Fuente: infobae.com

ECONOMÍA – Los bancos centrales del mundo siguen refugiándose en el oro

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El metal precioso continúa firme y con chances de romper nuevos récords. Además de los ETF, es la banca central la que sostiene la demanda.

Se conocieron los últimos datos del mercado mundial del oro y los bancos centrales siguen incorporando a sus reservas toneladas del metal precioso. En mayo pasado compraron casi 40 toneladas más y así acumulan en lo que va del año cerca de 182 toneladas. Los otros inversores que los acompañan en estas apuestas son los fondos ETF respaldados en oro que en el semestre sumaron 734 toneladas (u$s40.000 millones) alcanzando un récord de 3.621 toneladas en total.

Según los analistas londinenses los bancos centrales están elevando las compras promedio mensuales aunque están por debajo de lo visto en años anteriores. Cabe señalar que el año pasado la banca central sumó a sus reservas más de 650 toneladas, fue el segundo nivel más alto de compras anuales en 50 años (el anterior fue 2018, con más de 656 toneladas, que fue un hito desde la suspensión de la convertibilidad del dólar con el oro en 1971). Pero la tendencia parece firme ya que un reciente sondeo mostró que el 20% de los bancos centrales planea expandir sus tenencias de oro en los próximos 12 meses sobre todo ante la incertidumbre generada por la pandemia y el imperio de las tasas de interés negativas. En la actualidad los bancos centrales del mundo, incluido el FMI, tienen casi 35.000 toneladas de oro en sus reservas. EE.UU. es el principal tenedor con más de 8.133 toneladas (son el 79% de sus reservas) seguido de Alemania con casi 3.364 toneladas.

En mayo fue Turquía quien impulsó la compra de oro agregando 36,8 toneladas, llevando sus reservas totales a 561 toneladas, seguida de Uzbekistán que compró 6,8 toneladas, mientras que Rusia compró media tonelada de oro (en marzo, el Banco Central de Rusia había anunciado un plan para suspender las compras de oro a partir del 1 de abril pero hubo una presión inmediata sobre el banco para reanudar las compras porque las exportaciones de oro se vieron obstaculizadas por la pandemia). Mongolia fue el único gran vendedor en mayo, reduciendo sus reservas de oro en 3,3 toneladas seguida de Colombia que vendió 0,9 tonelada. Si bien China no informó ninguna compra, en el mercado sospechan de los números chinos y se cree que tiene mucho más oro del que revela oficialmente. Ya en 2015 se comentó que muchos inversores chinos tienen miles de toneladas “no registradas” en una entidad llamada Administración Estatal de Divisas (SAFE).

Por su parte la Argentina ocupa el puesto 46° entre los principales 100 tenedores de oro del mundo con un stock de 61,7 toneladas. Vale recordar que fue gracias a un acierto del entonces titular del BCRA, Alfonso Prat Gay, que hoy el país ostenta y disfruta, como lo vienen haciendo los distintos gobiernos desde 2004, esta tenencia de oro en las reservas internacionales. Cuentan cercanos a dicha operación que la línea de banco se oponía, pero el presidente tomó el riesgo e instruyó la compra de más de 54 toneladas entre enero y agosto de 2004, apostando a que iba a subir dado que hacía diez años que los bancos centrales venían vendiendo. Comenzaron comprando por debajo de los u$s400 la onza. Hoy cotiza a más de u$s1.800 y se perfila, como venimos señalando, hacia los u$s2.000. Además, como eran tiempos de default se podía guardar el oro en la bóveda del BCRA sin depender de custodios. Basta ver los problemas que hoy tiene el venezolano Maduro con el oro depositado (indisponible) en Londres.

Hoy el BCRA tiene el equivalente a casi u$s4.000 millones, que no es poca cosa dado el exiguo nivel de las reservas disponibles (representan casi 9% de las reservas brutas). Incluso en la época de Sturzenegger le sacaron más jugo a las reservas en oro vía operaciones de swap.

Fuente: ambito.com

ECONOMÍA – Duro pronóstico de bancos y consultoras sobre la caída de la economía argentina, con valores peores que en 2002

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Un informe da cuenta de las estimaciones del PBI, la suba de precios, el dólar y otras variables, en un contexto crítico a nivel local y global

La recesión y la inflación de este año seguramente superarán los muy malos números del 2002, mientras que el tipo de cambio oficial podría ubicarse por encima de los $ 100 y el desempleo en el 13 por ciento.

En un contexto en el que los indicadores de toda la economía mundial se derrumban, la Argentina no es la excepción, aunque cuenta con el agravante de una crisis que ya lleva casi 10 años en términos de caída del PBI y de altas tasas de suba de los precios.

Los números del informe de FocusEconomics de este mes reflejan un panorama desolador: la caída en el nivel de actividad, podría ser del 11,6% según el promedio de bancos y consultoras, peor que el 10,9% registrado en 2002. Sin embargo, algunos, como LCG, estimaron que la recesión podría ser del 17,4%, Econométrica del 14,2%, FIEL del 14 y, del otro lado, Standard Chartered, del 6,8 por ciento.

Para 2021, las previsiones anticipan una recuperación del 5% en promedio, pero Supervielle se jugó por un 13%, mientras que Dekabank apenas por el 1 por ciento. Como indicaron ayer los economistas Martín Redrado y Carlos Melconian, la recuperación será lenta y en buena medida dependerá de que el gobierno resuelva la cuestión de la deuda y presente un plan económico de mediano plazo.

En el caso de la inflación, que en 2002 terminó en el 41% después de 10 años de bajísima o nula suba de precios, el promedio marca un incremento del 42%, por debajo del 53,8% 2019, pero tomando en cuenta que desde mediados de marzo buena parte de la actividad económica está parada y que, a la vez, hay un programa de control de precios.

En este caso, el Citi pronosticó una suba del 65%, seguido por Seido con el 53%, Empiria 52,3%, mientras que el Scotiabank se quedó en el 25,8 por ciento.

El Citi pronosticó que la inflación podría ascender al 65% este año en la Argentina

En 2021, aunque los pronósticos de mediano plazo resultan inciertos en todo el mundo debido a la evolución de la pandemia y la falta de resolución de asuntos claves (como la renegociación de la deuda), los participantes del informe prevén una suba del 43,9% en promedio, pero FIEL se estiró hasta el 60,8%, la Fundación Capital al 54%, Econométrica al 52,9%, mientras que Quantum apostó al 29,5 por ciento.

El tipo de cambio oficial -sin contar el impuesto del 30 por ciento- llegaría a 88 pesos a fin de año, frente a los $ 75 que cotiza hoy el billete en el Banco Nación. Sin embargo, el Citi se estiró hasta $ 102, HSBC a $ 100 y Galicia a 95 pesos.

Para el año próximo, la expectativa ronda los $ 116,9, pero HSBC y Citi creen que llegará a $ 140, Fundación Capital a $ 129, FIEL a $ 125 y, del otro lado Standard Chartered a $ 86,2.

El dólar, que hoy cotiza a $ 75, podría llegar a $ 88 a fin de año y a $ 116 el próximo en el segmento oficial y sin contar el impuesto del 30%

En términos de desempleo, el consenso es que llegará al 13,2%, pero el banco BBVA prevé que llegue al 18,6%, un nivel similar al registrado por el Indec en 2002 y también en 1995 (aunque en este caso no existía la cobertura de planes sociales de la década siguiente). En 2021, rondaría el 12,3%, aunque el mismo banco cree que llegará al 16,2 por ciento.

Por otro lado, el consumo privado caería 12% este año y rebotaría el 5,5% el próximo, la inversión fija mostraría una tendencia similar: -26% y 9,2%; las exportaciones, -11,2% y 6,4% y las importaciones -19,3% y 9,4 por ciento. La producción industrial exhibiría una caída del 15,1% y un rebote del 5,9%, respectivamente. En tanto, el déficit fiscal sería del 7,8% del PBI este año y del 5,2% el próximo.

En tanto, el PBI per cápita llegará a USD 8381, frente a USD 14.893 de 2014. El año próximo, subiría a USD 8879.

El informe subrayó que “la economía se contrajo bruscamente en el primer trimestre debido a la demanda interna; se desplomó en medio de medidas de cierre, inflación descontrolada, depresión económica, la confianza de los inversores y los consumidores”.

Se prevé que luego de la caída del 5,4% en el primer trimestre, la economía caiga el 18,4% en el segundo, el 11,7% en el tercero y el 6,7% en el cuarto.

“Este año, la economía que ya está en crisis se verá gravemente afectada por la salud y el bloqueo asociado, que suprimirá la demanda externa y martillará la economía doméstica. Además, la depresión económica pesará en cuentas públicas ya frágiles, mientras que la falta de acuerdo en torno de la deuda agotaría las fuentes de financiamiento externo”, expresó.

En particular, un informe de Torino Economics destacó que “la falta de una hoja de ruta y la falta de un acuerdo con los bonistas son los dos grandes interrogantes de cara al futuro económico de la Argentina para los analistas de Wall Street, que ven una relación directa entre ambas situaciones”.

En la negociación, destacó el informe, “Argentina cuenta con dos puntos a favor: el apoyo del Fondo Monetario Internacional y la aceptación de otros acreedores, lo que podría generar cierto desgaste y debilitar la posición negociadora del sector más duro”. En cambio, “en la dura negociación con BlackRock hay un antecedente reciente que le juega en contra al Gobierno argentino: hace pocos días, ese grupo de bonistas selló un acuerdo con Ecuador, en una negociación similar que encaró la gestión de Lenín Moreno, pero con final feliz”.

El ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, lidera la negociación de la deuda, cuyo resultado empujará o no la reactivación esperada para 2021

“A diferencia del gobierno argentino, la administración Moreno desplegó una estrategia más amistosa y cercana a los mercados, que no ha dudado en honrar sus compromisos, asumiendo costos políticos muy importantes. En concreto, el gobierno ecuatoriano ofreció un VPN, en promedio, de USD 60 por cada 100, que logró alcanzar las expectativas del fondo de inversiones liderado por Larry Fink”, aclaró.

Sin embargo, “uno de los obstáculos que podrían estar comprometiendo el cierre definitivo del proceso de negociaciones para la restructuración de dude es la poca certidumbre en cuanto a las perspectivas de reactivación de la economía argentina, particularmente en relación con la ausencia de un plan económico que tendría lugar el “día después” de lo que será el paso destructivo de la pandemia COVID-19″.

El gobierno de Alberto Fernández “ha ido develando gradualmente lo que sería un plan basado en cuatro pilares fundamentales, que podrían asimilarse a una versión adaptada del New Deal, pacto económico que tuvo lugar luego de la gran depresión de finales de los años 30 del siglo XX en Estados Unidos”.

En su versión argentina se integraría con “moratoria impositiva, aduanera y de seguridad social; el financiamiento a tasas subsidiadas; el incentivo al consumo a partir de la implementación de planes de asistencia y el desarrollo de obras públicas. Incluso, el planteamiento de una reforma tributaria”.

Sin embargo, “mientras esos pilares terminan de erigirse, el gobierno de Fernández ha desplegado una serie de medidas de política fiscal y monetaria que, desde Torino Economics estiman podrían poner en tensión la frágil sostenibilidad de las finanzas públicas del país, comprometiendo así, en el mediano y largo plazo, la capacidad de pago a los acreedores de deuda bajo las nuevas condiciones ofrecidas”.

En particular, “hay otros dos elementos clave que suman preocupación al escenario: el creciente déficit fiscal y una acelerada emisión monetaria. Con la llegada del COVID-19 al país, desde el poder Ejecutivo decidieron priorizar la salud de sus ciudadanos (a través del aislamiento social obligatorio), pero haciendo las maniobras pertinentes que permitan mantener la economía a flote”.

Además, aclaró, “con la llegada de la pandemia a Argentina, la política monetaria se aceleró: desde enero hasta junio, la base monetaria se incrementó en 15,30%, teniendo su mayor aumento en marzo (26%), cuando comenzaban a observarse los embates de la pandemia en el territorio nacional”.

En ese contexto, Torino Economics estimó que el déficit primario se mantenga por algunos meses más, hasta alcanzar el 5,3% del PBI. En tal sentido, “resulta primordial establecer una ruta clara de recuperación económica para retomar el sendero del crecimiento sostenido y brindar confianza en los mercados para lograr acuerdos que garanticen la sostenibilidad financiera del país”, concluyó.

Fuente: infobae económico

ECONOMÍA – Los precios mayoristas aumentaron 3,7% y el costo de la construcción, 1,4 %

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Los datos fueron dados a conocer por el Indec. En el primer semestre los Precios Mayoristas tuvieron un alza de 6.4% y los de la Construcción 10.5%.

Aseguran que la suba estuvo impulsada por un incremento del 9,3% en productos primarios y 2,3% en manufacturados.

Los precios mayoristas subieron en junio 3,7%, mientras que el costo de la construcción avanzó 1,4 %, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)

Con estos incrementos, en el primer semestre del año los precios mayoristas acumularon una suba del 6,4 % y el costo de la construcción, del 10,5.%, y en los últimos doce meses se incrementaron 39,7 % y 41,1%, respectivamente.

Con la difusión de los resultados de estas mediciones el Indec terminó la saga correspondiente a índices de precios.

Ayer, la dependencia oficial informó que el índice de precios al consumidor registró en junio una suba del 2,2%, con lo que en el primer semestre acumuló un avance de 13,6% y del 42,8% en los últimos doce meses.

En lo que hace a los precios mayoristas, la suba del 3,7% de junio estuvo impulsada por un incremento del 9,3% en los Productos Primarios, del 2,3% en los Manufacturados, del 2,6% en Importados, y 0,6% en Energía Eléctrica.

Dentro de los Productos Primarios, se destacó la suba del 28,6% en el precio del petróleo crudo y gas, en consonancia con las recuperación de los valores en los mercados internacionales, aunque sin recuperar la merma registrada en a lo largo del primer semestre.

En tanto los precios de los productos agropecuarios bajaron 0,2% y los pesqueros subieron 2,5%, mientras que los minerales no metalíferos, ligados a la construcción, marcaron un avance del 3,2%.

Entre los manufacturados, se destacaron los incrementos del 5,4% en Equipos para medicina, del 4,9 % en Máquinas y equipos; 4,7% en Productos Textiles; 2,4% en Prendas.

Los precios de las Sustancias y Productos químicos aumentaron 1,5%; Caucho y Plástico, 2,5%; Automotores, 1,8%, y Muebles, 2,8%, entre otros ítems.

De esta forma, a lo largo de la primera mitad del año los precios mayoristas aumentaron 6,4 %, explicado esencialmente por la caída del 4,8% que marcaron en el período los Productos Primarios, debido al retroceso del 22,8% en el valor del petróleo, que impulsó hacia abajo a todo la medición.

Por el lado de las subas, se destacaron la de los Minerales no metalíferos ligados a la construcción, que aumentaron 18%, a pesar de la caída de la actividad.

A lo que se sumó un incremento de 11% en los productos Agropecuarios, y del 10,8% en los Pesqueros.

En lo que respecta al costo de las construcción, en junio se registró una baja de 0,7% en la mano de obra debido a los acuerdos para rebajar los salarios en medio de la pandemia de coronavirus.

En tanto, el rubro Gastos Generales marcó una suba del 0,9% y los precios de los Materiales se incrementaron 4,2% respecto a mayo pasado.

De esta forma, el promedio del costo de la construcción marcó un aumento de 1,4% en el sexto mes del corriente año.

En lo que va de un semestre signado por la paralización de gran parte de la obra pública y los efectos que tuvo la cuarentena desde finales de marzo, a nivel general el Costo aumentó 10,5% con alzas del 14,2% en Materiales, 8,1% en Mano de Obra y 8,8% en Gastos Generales.

Al precisar el capítulo sobre la Mano de obra, el Indec señaló que la baja de 0,7% registrada en el mes respecto a mayo pasado surge como consecuencia de una caída de 0,9% en el ítem “Mano de obra asalariada” y una suba de 0,3% en Subcontratos de mano de obra.

La diferencia entre uno y otro radica en que las tareas de albañilería y hormigón

armado son ejecutadas por la empresa constructora con personal propio y dichas tareas son supervisadas por un capataz de primera, mientras que subcontrata la mano de obra de yesería, pintura y la de las instalaciones sanitarias, contra incendios, de gas y eléctricas.

Fuente: telam