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ECONOMÍA – En los primeros días de junio se lanzará una canasta de 120 productos a precios congelados

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El Gobierno está negociando con grandes empresas para presentar una propuesta alimentaria que se sumará a las medidas que garantizan alimentos a precios accesibles.

El Gobierno está en negociaciones avanzadas con grandes empresas de consumo masivo, para lanzar en los primeros días de junio una canasta de 120 productos básicos a precios congelados, que se sumará a las distintas medidas impulsadas para garantizar el acceso a los alimentos a precios accesibles.

La nueva lista en la que trabaja la Secretaría de Comercio Interior comprende a 120 productos de la canasta básica, que incluyen alimentos, bebidas y productos de higiene personal, y tendrá precios congelados por seis meses.

A medida que se cierran los detalles con las empresas que participarán -que forman parte de la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal)-, se espera que la canasta sea anunciada antes de que concluya el acuerdo de Precios Máximos, el próximo 8 de junio.

Una de las novedades será que los precios acordados estarán impresos en los envases y, a diferencia de Precios Cuidados y Precios Máximos que son canastas que los consumidores pueden conseguir en cadenas de supermercados de todo el país, ahora el objetivo es que esta canasta esté disponible también en los comercios de cercanía o barriales.

De acuerdo con información oficial, esta iniciativa tiene varios puntos clave: el primero es que la canasta sea acotada, con menos de la cuarta parte de productos que Precios Cuidados, pero no por eso menos representativa del consumo local y básico.

El segundo aspecto central es que llegue a los comercios de cercanía como almacenes, autoservicios, chinos, y de ese modo se garantice la distribución al comercio de barrio.

En tercer lugar, se trabaja sobre un listado que tendrá precios congelados por 180 días; y el cuarto eje -que dará visibilidad al acuerdo- es que el precio esté impreso en la etiqueta, de modo que no se generen distorsiones y se respete el programa.

En cuanto a la condición de que el producto lleve el precio en la etiqueta, en un principio las empresas plantearon dificultades de costos y tiempos de implementación, pero finalmente la negociación avanzó en ese sentido que para el Gobierno es una de las condiciones centrales del programa.

El objetivo es que esta canasta esté disponible también en los comercios de cercanía o barriales.

Por otra parte, en la última semana se avanzó en la implementación de la Ley de Góndolas, y entró en vigencia la obligatoriedad para los supermercados de señalizar en la góndola el producto de menor valor de cada categoría.

De acuerdo con las recorridas que viene realizando Comercio Interior en las últimas semanas, esta señalización con una cartelería destacada del producto de menor precio por unidad de medida ya empezó a verse en las góndolas.

Según el inciso C) del artículo 7 de la Ley de Góndolas, los productos más baratos por unidad en cada góndola deben estar a altura equidistante entre el primer y el último estante, y el valor no puede ser de “carácter transitorio”, lo que significa que no puede surgir de ofertas, bonificaciones o descuentos de cualquier tipo.

A su vez, el producto más barato deberá estar exhibido con cartelería perpendicular a la góndola que indique la leyenda de “MENOR PRECIO por unidad de medida. Ley 27.545”.

La lista incluye alimentos, bebidas e higiene personal. Tendrá precios congelados por 6 meses.

El objetivo de esta medida es profundizar el cumplimiento de los objetivos de la Ley de Góndolas, robusteciendo la competencia y dando mayor transparencia a la comercialización de determinados productos para el beneficio de las consumidoras y consumidores.

Asimismo, a través de un acuerdo con asociaciones empresarias de la industria láctea se amplió la oferta de productos lácteos en el programa Precios Cuidados, por lo que se sumarán en junio 32 nuevos productos de ese rubro.

El acuerdo apunta a incrementar progresivamente los volúmenes de producción y sumar nuevas marcas y líneas de productos al programa Precios Cuidados que, a partir del 1 de junio, tendrá un impacto significativo en el abastecimiento de lácteos en el mercado doméstico. De este modo, la canasta de Precios Cuidados se incrementará en un 45%, y quedará con 97 productos lácteos y un total de 702 ítems.

Se reforzará la oferta de leche refrigerada, se robustecerán en un 80% las opciones de mercado de leches no refrigeradas, la leche en polvo multiplicará por siete la oferta en el programa y los quesos la duplicarán en todas las variedades, al tiempo que crecerá un 148% la oferta de quesos blandos.

Tres lácteos de alto consumo en el último año y medio: dulce de leche, manteca y crema.

Otros tres productos lácteos que presentaron un alto nivel de consumo durante el último año y medio son el dulce de leche, la manteca y la crema, que a partir del acuerdo incrementarán su participación en Precios Cuidados en un 354%, 203% y 133%, respectivamente.

La implementación y consolidación de estos acuerdos contribuye al objetivo de avanzar en una salida progresiva, ordenada y sustentable del programa Precios Máximos.

Por el momento, Precios Máximos está vigente hasta el próximo 8 de junio y en su última actualización se decidió deslistar 36 categorías de alimentos, artículos de higiene, perfumería y limpieza.Se quitó de la lista 36 categorías que incluyen aceite de oliva, tostadas y grisines, edulcorantes, milanesas de soja, tapas de empanadas y tartas, leche infantil y queso rallado, entre otros.

Fuente: telam.com.ar

ECONOMÍA – Cómo generar una recuperación económica duradera tras el Covid

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Es poco probable que se logre simplemente estimulando la demanda y esperando que a eso le siga un crecimiento de la productividad

Las economías avanzadas muestran una recuperación más fuerte de lo que preveía hace unos meses. Este dato positivo se debe a las mejores perspectivas sanitarias, a la potencia de la ayuda estatal que protegió los ingresos durante los confinamientos y a que los bancos centrales permitieron el endeudamiento público barato.

Pero sigue siendo sólo una recuperación. Ni siquiera en EE.UU. la mayor actividad alcanza los niveles pre pandemia, y mucho menos la producción tomó el ritmo que se proyectaba antes de la aparición del virus.e las economías no superen de manera constante los niveles del PBI previstos antes del Covid-19, nadie debería utilizar la frase “reconstruir mejor” (por la estrategia llamada Build Back Better) como algo que se ha logrado. 

Para tener éxito, las economías avanzadas deben aumentar la productividad de sus fuerzas de trabajo. Sólo con economías más eficientes podremos mejorar los salarios, elevar el nivel de vida y cumplir con el servicio de la deuda contraída a raíz del coronavirus sin que ello genere tensiones adicionales.

Pero la productividad ha sido el talón de Aquiles de todas las economías líderes durante este siglo. En el Reino Unido, la tasa de crecimiento se desplomó 1,76 puntos porcentuales después de 2005, pasando de un promedio anual de 2,21% en la década anterior a sólo 0,45%. 

El declive de EE.UU. fue casi igual de pronunciado, mientras que Japón ostenta el dudoso honor de ser el país con mejores resultados, aunque con una caída anual de 0,8 puntos porcentuales.

Se ha escrito mucho para explicar a qué se debe este pobre desempeño, pero se ha llegado a pocas conclusiones. Se quiso enseguida culpar a la crisis financiera mundial de 2008-09 y se intentó poco identificar las causas comunes.n nuevo estudio de la Oxford Martin School trata de resolver muchas de estas cuestiones con un cuidadoso uso de la evidencia internacional y aceptando que nunca habrá una respuesta completamente definitiva.

Logró descartar algunas causas posibles, como el menor nivel de formación de los empleados, que sólo parece importar en Alemania, o la medición equivocada de los datos, que no puede explicar más que una fracción de la crisis.

En cambio, los autores identifican causas que son significativas en magnitud y comunes a todos los países. 

Ellas son el menor crecimiento de la inversión en capital, en todas sus formas -digital, maquinaria, equipos de transporte y bienes intangibles- y el peor funcionamiento del capitalismo.

Los problemas con el crecimiento de la inversión en líneas generales se dividen en dos. Por un lado, está el componente cíclico causado por la falta de demanda después de la crisis financiera y, por el otro, están las fuerzas estructurales, como el giro hacia la inversión intangible donde una desaceleración del crecimiento es más perjudicial para el progreso económico en general.

En otros lugares, las fallas más arraigadas del sistema redujeron la presión competitiva, lo que permitió a las compañía elevar sus márgenes de ganancia sin mejorar la eficiencia.

Las economías avanzadas deben elevar la productividad de las fuerzas de trabajo 

El estudio es útil porque nos da un marco para evaluar las políticas de recuperación del Covid-19 que aplican los países. 

Es poco probable que se logre algo aspirando simplemente a tener una economía de “alta presión” inflando la demanda y esperando que a eso le siga el crecimiento de la productividad.

Este elemento, según el paper, representa como máximo 0,4 puntos porcentuales de la caída. Por lo tanto, el escenario de más demanda y más gasto debe ir acompañado de un intento de mejorar el funcionamiento de las economías, lo que hará la vida menos cómoda para las compañías, aumentará la competencia y resurgirá el compromiso hacia la globalización.

Los autores muestran que hay medidas concretas que los países pueden tomar para mejorar la vida de sus ciudadanos sin tener que esperar que las nuevas tecnologías generen una ola de productividad a la que puedan subirse. 

Joe Biden no ayuda a generar mayor competencia internacional con su política comercial “Buy America”

El gobierno de Joe Biden, por ejemplo, se sacaría buena nota en lo que se refiere a mejorar la demanda y tratar de aumentar la inversión, pero se queda corto en su compromiso hacia la mayor competencia internacional con su política comercial Buy America o “compre estadounidense”.

El mundo de la economía se divide con demasiada frecuencia entre quienes están a favor de la demanda fuerte y los que quieren políticas del lado de la oferta para recuperar el dinamismo de las décadas anteriores. La verdad es que ambas son necesarias y, aun así, no pueden garantizar el éxito.

Fuente: financial times / cronista.com.ar

Prensa. Más carga fiscal para empresas: tensión entre suficiencia y eficiencia económica (El Cronista, 27/05/2021)

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Argentina está penúltima en el ranking de presión fiscal. Y en ese marco llega la suba del impuesto a las Ganancias de las empresas. Una voracidad del Estado que desmotiva la inversión y el ahorro. Una nota de opinión del Dr. Cesar Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados. Leela aquí.

Fuente: llyasc.com

ECONOMÍA – Artículo de The Economist destaca el acelerado crecimiento del e-commerce en la Argentina

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En el texto se informa que, según datos de eMarketer, Argentina tuvo el crecimiento más rápido del mercado electrónico en todo el mundo durante el 2020.

Fuerte crecimiento del e-commerce en Argentina durante el 2020.

Según un artículo de The Economist el crecimiento del e-commerce en la Argentina fue uno de los más importantes del mundo y, según mencionan, influyeron varios factores estructurales incluidas las altas tasas de penetración de Internet, la propiedad de teléfonos inteligentes y la inclusión financiera, y la Ley de Economía del Conocimiento.

El artículo también destaca que Argentina, según datos de eMarketer, tuvo el más rápido crecimiento del mercado de comercio electrónico en el mundo en 2020. También se menciona que, según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, las ventas minoristas en línea en Argentina se dispararon a 905.000 millones de pesos (13.000 millones de dólares, o el 3,3% del PIB) en 2020, un enorme incremento del 124% en términos nominales (y del 60% en términos reales).

También se destaca la alta penetración de Internet y la inclusión financiera como pilares del crecimiento del e-commerce. Según INDEC, el instituto nacional de estadística, la tasa de penetración de internet en Argentina es actualmente del 83%; el indicador está sustancialmente por encima del promedio de América Latina (66%) y del mundo (49%).

También se sostiene que la inclusión financiera es mayor en Argentina que en la mayoría de sus economías pares; según el Banco Central de la República Argentina (BCRA, el banco central), alrededor del 68% de la población (y el 92% de todos los adultos) tiene al menos una cuenta bancaria.

“La pandemia también llevó a más de 1,3 millones de clientes a realizar compras en línea por primera vez, llevando la base total de clientes a 20 millones de personas (poco menos de la mitad de la población). Asimismo, muchas empresas tuvieron que adoptar estrategias de comercio electrónico para superar la crisis de Covid-19” se argumenta en The Economist.

También se destaca la Ley de Economía del Conocimiento: “En octubre de 2020, el gobierno, encabezado por Alberto Fernández, aprobó una nueva Ley de Economía del Conocimiento, que brinda incentivos fiscales a las empresas que operan en industrias de alta tecnología para promover la provisión de bienes y servicios digitales”.

Fuente: ambito.com

IMPOSITIVAS – Especialistas dicen que la segunda ola de COVID afectará al aporte solidario y la recaudación por retenciones

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Según IARAF, los gastos no previstos para atender la emergencia del coronavirus mantendrían el déficit primario del 4,2%.

De acuerdo con estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), los gastos no previstos para atender la emergencia del coronavirus por la irrupción de la segunda ola serían el equivalente a todo lo que se espera recaudar por el Aporte Solidario Extraordinario más el adicional de retenciones por la suba de los precios internacionales de las commodities.

Las cuentas parten de considerar ingresos adicionales por $200.000 millones en concepto de recaudación incremental por derechos de exportación no previstos en el Presupuesto, y otros $300.000 millones por el Aporte Solidario Extraordinario, tampoco contemplado en el cálculo original de la “ley de leyes”. La suma de esos ingresos equivale a aproximadamente 1,2 punto del Producto Interno Bruto (PIB) y permitirían reducir el déficit primario del 4,2% de la última revisión presupuestaria a un 3%. Esto dejaría a Guzmán en mejores condiciones para renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Sin embargo, la nueva ola de COVID-19 que aqueja al país se mantendría en el 4,2% según las proyecciones de la entidad dirigida por Nadín Argañaraz. En su análisis, el Instituto consideró el agravamiento de la pandemia y el efecto fiscal que tendrá, en función de la falta de previsiones en la elaboración del proyecto de Presupuesto presentado en septiembre del año pasado.

IARAF remarcó que con el cambio de situación “el gobierno encaró una política de ampliación de gastos sanitarios y transferencias asistenciales, que junto a la reducción del pago de ganancias personales conforman un paquete con un costo fiscal por el momento cercano a los $480 mil millones asociado a la crisis de la segunda ola, aproximadamente un 1,2% del PIB estimado para 2021”. Asimismo, se indica que “el Gobierno nacional presupuesto para 2021 un déficit primario del 4,2% del PIB”, reiteró la entidad, que a su vez indicó que “el achicamiento del déficit respecto a 2020, según estas proyecciones, se obtendría fruto de una mejora en la recaudación de impuestos ligados a la actividad como el IVA, y también de los derechos de exportación”.

“Gastos como el IFE o el ATP de 2020 no fueron previstos en el presupuesto 2021, quizás porque se imaginó un escenario con una inmunización mucho más extendida que impediría nuevas trabas a la circulación, que ocasionen un daño significativo a la economía. Claramente no es el caso actual”, puntualizaron.

Con respecto a las retenciones IARAF aclaró que “explicaron un tercio del crecimiento interanual real del total recaudado en estos primeros cuatro meses de 2021”. “Además, el presupuesto no preveía la aprobación del Aporte solidario y extraordinario, que según las cifras oficiales recaudará en todo el año aproximadamente otro 0,7% del PIB (algo menos de $300 mil millones, de los cuales según cifras oficiales ya ingresaron $223 mil millones)”.

Por último, IARAF advirtió que “además de la pandemia, se tiene un calendario eleccionario”, con el riesgo de un cambio de escenario desde el punto de vista fiscal. “La evidencia reciente indica que si hay un deterioro fuerte de la actividad fruto de nuevos cierres o nuevas olas, los ingresos fiscales sufrirán nuevamente, y no puede descartarse que el gasto corrija el rumbo actual y vuelva a mostrar un salto, sea por imperio de una nueva ola del COVID o por la aceleración del gasto en transferencias y subsidios que habitualmente acompaña en Argentina a cada año electoral”, finalizó.

Fuente: perfil.com

IMPOSITIVAS – Atención empresas: así se actualizará el “nuevo” impuesto a las Ganancias

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El proyecto que actualiza las escalas y las alícuotas del impuesto a las Ganancias para empresas tuvo el miércoles despacho de comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado, y la semana próxima será debatida en el recinto de la cámara alta. Lo más probable, entonces, es que esa iniciativa -que ya tiene media sanción- sea convertida en ley.

Durante el debate de ayer miércoles en la comisión, el secretario de Política Tributaria, Roberto Arias, dio precisiones sobre una de las principales modificaciones de Ganancias para las empresas:

“A partir del año que viene, (las escalas) van a tener la actualización correspondiente por el Índice de Precios al Consumidor”, dijo Arias durante la exposición ante los legisladores. Es decir, a partir del año 2022 -cuando haya que abonar por las utilidades de este año- serán tomadas en cuenta las escalas que sean aprobadas ahora por la ley pero con la actualización según la inflación de este año.

Para tener en cuenta: el proyecto -enviado por el Poder Ejecutivo- establece un primer escalón impositivo del 25% para ganancias netas acumuladas de hasta $5 millones, una alícuota que no sólo abarcará a las pymes sino también a la mayoría de las medianas empresas.

El segundo escalón -de 30%- es para ganancias netas acumuladas de más de $5 millones y hasta $50 millones, y un último segmento de 35% para ganancias netas acumuladas superiores a $50 millones.

Los dividendos distribuidos pagarán en todos los casos la alícuota especial de 7%, a través del impuesto vigente.

“Impuesto justo”

Para argumentar a favor del proyecto, Arias explicó en el Senado que la recaudación de Ganancias de las empresas perdió relevancia en los últimos años. Dio datos al respecto: “La recaudación del impuesto a las Ganancias en 2015 era de 3,1% del PBI, bastante cercano al promedio de la OCDE en ese momento que era 3%, mientras que en 2019 fue de 2,7%”, fundamentó.

El funcionario se encargó de defender la iniciativa: “Es un impuesto justo. Y está bien que tenga alícuotas progresivas porque si durante la pandemia una empresa logró mantener o aumentar el nivel de ganancias, parece justo que pague una alícuota mayor, mientras que las empresas que tuvieron caída en el nivel de actividad no tengan el mismo impacto”, argumentó.

El Senado dio dictamen al proyecto que modifica Ganancias

A su vez, destacó los cambios en las alícuotas que se pondrán en vigencia ni bien se apruebe el proyecto de ley. “Desde 1999 hasta 2017 la alícuota fue del 35%, igual para todas las empresas, independientemente de su nivel de ganancias”, con lo cual desde ahora se irá hacia un esquema más progresivo.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Presupuesto, el peronista cordobés Carlos Caserio, defendió la iniciativa argumentando que “el 90% de las empresas argentinas pagarán menos o el mismo impuesto en 2022”.

“Las únicas empresas que pagarán más que antes serán las que tengan más de $50 millones de utilidades. Es un sector minoritario. No es real que acá haya un ajuste atroz para las empresas”, sentenció.

Llamó la atención la crítica que hizo del proyecto Oscar Parrilli, el senador del bloque oficialista que responde a la vicepresidenta, Cristina Kirchner.

“Nos quedamos a mitad de camino con este proyecto”, reveló Parrilli.

“Deberíamos volver al diez por ciento original (en la alícuota del reparto de dividendos)y no mantener el siete por ciento del impuesto adicional. A veces hacemos un discurso en beneficio de las PyMEs y, en realidad, estamos beneficiando a las grandes empresas”, cuestionó.

Ganancias para empresas: las claves

Fue un dato de color. La iniciativa, más allá de la crítica de Parrilli, tendrá aprobación sin ese deseo del senador kirchnerista.

El radical porteño Martín Lousteau declaró que “está claro que esto es un aumento de la presión tributaria y que ese aumento, para poder pasar el filtro político, se ha recargado sobre dos tercios de los generadores de trabajo de la Argentina”.

“Eso va a tener impacto en la tasa de inversión -si todo el resto de los factores se mantienen constantes- tanto como en el nivel de precios y en el de generación de empleo”, vaticinó.

Fuente: iprofesional.com

ECONOMÍA – El Gobierno extendió otros 30 días la prohibición de despidos

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Así lo decidió el presidente Alberto Fernández durante la reunión de gabinete económico que encabezó en Olivos. A principios de año había prolongado la doble indemnización por cesantías hasta fin de año

El Gobierno extendió otros 30 días el decreto que prohíbe los despidos sin causa por la crisis sanitaria del coronavirus. La medida está vigente desde que comenzó la pandemia en marzo de 2020.

La decisión fue tomada por el presidente Alberto Fernández en la reunión de gabinete económico que finalizó hace algunos minutos y que tuvo lugar en la Residencia de Olivos. El jefe de Estado mudó el habitual encuentro de funcionarios del área a la quinta presidencial para evaluar las medidas de asistencia tras la implementación del confinamiento más estricto desde el último sábado.

La prohibición de los despidos sin causa fue una de las primeras medidas que tomó el Poder Ejecutivo ante la llegada de la crisis sanitaria. En un primer momento tuvo una vigencia de tres meses, pero sucesivamente fue extendida a pesar de la flexibilización paulatina de la actividad en la mayoría de los sectores económicos.

Antes de la pandemia, incluso, había tomado otra medida con fuerte impacto en el mercado laboral como fue la obligación de doble indemnización en caso de cesantías. En enero el Gobierno decidió prolongar ese decreto hasta fin de año. Ambas decisiones fueron cuestionadas con dureza desde el sector privado.

En su momento, el presidente de Copal y próximo titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) Daniel Funes de Rioja había definido a ese paquete como un “triple cepo” por la prohibición de despidos, de suspensiones y por la doble indemnización: “Constituye una medida que conspira contra la generación de empleo genuino y formal”, había criticado.

La tradicional reunión entre funcionarios que encabeza el jefe de Gabinete Santiago Cafiero suele tener lugar los miércoles, aunque por cuestiones de agenda fue mudada a este jueves a Olivos. “Fue de agenda abierta”, adelantaron desde el Poder Ejecutivo.

Participaron, además de Cafiero, el ministro de Economía Martín Guzmán, el de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, el de Trabajo Claudio Moroni, la titular de AFIP Mercedes Marcó del Pont y el presidente del Banco Central Miguel Pesce, entre otros funcionarios.

En el tope de la agenda en Olivos estuvo el seguimiento de las medidas de asistencia que tuvieron que ser ampliadas en los últimos días por las restricciones más estrictas a la circulación y la actividad en distintos sectores.

En la última reunión de gabinete económico, un día antes de que Alberto Fernández anunciara el confinamiento más estricto, los funcionarios del área evaluaron cómo incrementar la ayuda salarial para empresas y familias a través del Repro y de la Tarjeta Alimentar.

El costo de las medidas anunciadas equivale a 1,3% del PBI, lo que implica unos $480.000 millones. Se destacaron el incremento del monto del salario complementario para trabajadores de los sectores críticos y la salud, que pasará de $18.000 a $22.000, esto implicará un gasto extra de $6.000 millones. Por otra parte, se incorporará el sector gastronómico al Repro y también al programa de reducción de las contribuciones patronales en los sectores críticos, por $8.500 millones.

Fuente: infobae.com

Procedimiento. AFIP. Régimen de responsabilidad patrimonial por daños causados al Estado Nacional en el ámbito de la AFIP.

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Establecen el procedimiento unificado que regula los mecanismos tendientes a hacer efectiva la responsabilidad patrimonial de todo funcionario de AFIP que, como consecuencia de su desempeño y habiendo mediado culpa, dolo o negligencia, cause un perjuicio económico al Estado Nacional.

Disposición (AFIP) Nº 72/2021 (BO 26/05/2021) y ANEXO

Fuente: llyasoc.com

IMPOSITIVAS – Impuesto a las Ganancias: qué dice el nuevo decreto reglamentario y qué falta definir todavía

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El Poder Ejecutivo delegó a la AFIP cuestiones centrales para los bolsillos; aún no está claro desde cuándo dejará de aplicarse el descuento en los casos que corresponda.

La ley aprobada en abril dispone cambios para todo el año 2021, pero aún falta la reglamentación de la AFIP para que se ponga en práctica.

Con el decreto 336, publicado en una edición del Boletín Oficial de este feriado del 25 de mayo, el Poder Ejecutivo reglamentó la ley aprobada el 8 de abril por el Congreso, que dispuso cambios en el impuesto a las ganancias con vigencia a partir de enero de este año. Sin embargo, hay cuestiones fundamentales para el bolsillo sobre las que aún no se conocen definiciones, porque ahora falta una reglamentación que debe emitir la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

De hecho, entre otras cuestiones, la norma conocida hoy delega en ese organismo la disposición de qué ocurrirá con los descuentos impositivos para quienes tienen remuneraciones ubicadas entre los $150.000 y los $173.000 en términos brutos (entre $124.500 y $144.950 netos), ya que la ley dispuso que habrá un alivio de la carga para esos casos pero no estableció el cómo, sino que facultó al Poder Ejecutivo a definirlo. Y también deja pendiente la definición de cómo se hará la devolución de los montos que ya fueron descontados en lo que va del año, en los casos de empleados y jubilados que, en función de las nuevas reglas, quedan ahora liberados del pago del tributo por sus ingresos de todo 2021.

Se sabe, de todas formas, que el reintegro de esos montos será en cinco cuotas y a partir de julio (en el caso de los asalariados, con el cobro de lo devengado en junio), porque eso es, al menos, lo que se explicitó en un comunicado de Presidencia de la Nación difundido el jueves pasado por la noche. Esa especificación, que llevará a que la devolución de montos sea aplazada hasta fechas cercanas a las elecciones legislativas, no está incluida en la nueva norma del Poder Ejecutivo.

Tampoco se detalla desde cuándo dejarán de hacerse los descuentos en los que casos en que eso corresponda. A seis días de que termine mayo, “las grandes empresas, que son los principales agentes de retención de Ganancias a asalariados, ya están trabajando en las liquidaciones de los sueldos de sus empleados” o ya las hicieron, según afirma el tributarista César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados.

Es decir que la normativa referida a cómo liquidar el impuesto debería conocerse en las próximas horas, para que sea aplicable con los sueldos de este mes, porque ya se está al límite de las fechas. “El decreto de hoy delega en la AFIP lo que la ley le había delegado al Poder Ejecutivo; hay una delegación de delegación”, comenta Litvin, en relación con las medidas para quienes tienen salarios de hasta $173.000 mensuales. “Hay incertidumbre aún para ese grupo”, agrega.

Tal como está la letra de la ley y en caso de no ser corregido el efecto con la reglamentación, alguien con un salario bruto de, por ejemplo, $160.000, cobraría en mano menos que quien tenga un sueldo antes de descuentos de $150.000. El decreto repite el concepto ya expresado en la ley respecto de que, para quienes tengan una remuneración de hasta $173.000 habrá disposiciones especiales que llevarían a un alivio fiscal en comparación con lo que se paga hoy. Pero, para eso, según el decreto, “la AFIP deberá dictar las normas complementarias”.

Algo que agrega la normativa del Poder Ejecutivo, según destaca el contador Andrés Edelstein, de la firma Edelstein, Mariscal, Torassa & Asociados, es que la deducción especial que deberán aplicar los empleadores para evitar que quienes perciban hasta $150.000 brutos mensuales paguen Ganancias o para hacer que quienes ganen entre $150.000 y $173.000 tengan un alivio (según lo que se establezca), también será válida “si en el período fiscal [es decir, en todo el año] el salario promedio es inferior o está dentro del tramo que corresponda, con lo cual al finalizar el año se haría un ajuste en el cálculo”.

Esa aclaración se hace porque la normativa también especifica que la observación del monto salarial para saber si descontar o no Ganancias se deberá hacer todos los meses. Entonces, puede ocurrir que, dentro de un mismo año, en algunos meses un empleado pague Ganancias y en otros no, o bien que, en caso de estar en el grupo de quienes cobran hasta $173.000, en algunos meses esté alcanzado por alguna disposición especial y en otros, no. Entonces, al finalizar el año se harán reajustes en función de cuál haya sido la remuneración promedio de todo el período.

El decreto especifica con más detalles que la ley cuáles son los conceptos que se tomarán en cuenta para saber si se llega o no a los $150.000, la cifra que por este año marcará el límite entre quienes tributarán y quienes no tributarán. Puntualmente, se establece que, salvo el aguinaldo, se sumarán “todos los importes que se perciben mensualmente, en dinero o en especie, cualquiera sea su denominación, tengan o no carácter remunerativo a los fines de la determinación de los aportes y contribuciones” destinados a los sistemas de seguridad social. Tampoco importará si se trata de conceptos que estén no alcanzados por el impuesto.

Entre otros puntos, la norma del Poder Ejecutivo aclara las condiciones que deben cumplirse para acceder a la aplicación de determinadas exenciones. Por ejemplo, se señala, en el caso de pagos por productividad (que estarán liberados de la carga pero de manera limitada y para las remuneraciones que no superen los $300.000), deberán tratarse de rubros creados por convenciones colectivas o contratos individuales, que tengan un detalle de las metas de producción a alcanzar y para los cuales se fijen “criterios de comparación con períodos anteriores”.

Además, en el caso de la ampliación de la deducción por cónyuge, extendida por la ley a casos en que haya una “unión basada en relaciones afectivas, de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente en los términos de los artículos 509 y siguientes del Capítulo 1, Título III del Código Civil y Comercial de la Nación [referido a las uniones convivenciales]”, ese vínculo se acreditará “a través de la constancia o acta de inscripción en el registro pertinente”. Aunque en el artículo se aclara que la AFIP “podrá establecer otras modalidades de acreditación”.

Fuente: lanacion.com.ar

ECONOMÍA – EFECTOS DE LA PANDEMIA – El desempleo real es de 28,5% en la Argentina, según la encuesta de la UCA

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El último informe del Observatorio de la Deuda Social revela que las restricciones para salir a buscar trabajo aumentaron los niveles de desocupación; fuerte impacto en el empleo informal.

La pandemia golpeó tan fuerte al mercado laboral de la Argentina que el índice de desocupación real en el país hoy es del 28,5% en función de las personas que perdieron sus trabajos, tuvieron que cerrar comercios o se vieron forzadas a quedarse en sus casas por las restricciones sanitarias impuestas ante el avance del Covid-19.

Según el último relevamiento que hizo el Observatorio de la Deuda Social de la UCA la desocupación real del 28,5% se midió en 2020 en función de la gente que perdió sus trabajos, tuvo sólo empleos temporales o bien se vieron impedidos de salir a buscar trabajos por las imposiciones de la cuarentena.

“De no haberse generado este efecto desaliento (por la cuarentena) y se hubiese mantenido el nivel de participación en el mercado de trabajo, la desocupación se habría incrementado a 28,5%”, sostiene el informe de la UCA titulado “Efectos de la pandemia Covid-19 sobre la dinámica del trabajo en la Argentina urbana”.

La cifra de desocupación real proyectada emitida por la UCA dista del 11,6% de desempleo que informó el Indec el año pasado.

De todas maneras, la tasa de desocupación tradicional se incrementó, entre 2019 y 2020, del 11,3% al 13,9% de la población económicamente activa, el valor más elevado de la década, según los datos de la UCA.

La Encuesta del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, referida a la población de 18 años y más, sostiene que a pesar de la fuerte pérdida de empleo observada, la tasa de empleo disminuyó del 57,9% al 54,1%, se dio un efecto de desaliento en la búsqueda de empleo ya sea por la imposibilidad de circular libremente por las disposiciones del ASPO o del DISPO o, por la creencia de que no se va a conseguir trabajo.

“La tasa de desempleo real del 28,5% registrada el año pasado supera por lejos al 21% de desocupación que se había registrado en la Argentina en el 2001 en un contexto de grave crisis. Esto es porque la tasa de medición tradicional no releva a aquellas personas que querían salir a buscar empleo pero que no pudieron hacerlo por las restricciones de la pandemia”, explicó a El Cronista, Eduardo Donza, uno de los autores del informe de la UCA sobre desempleo.

El documento añade que en 2020, sólo el 43,7% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos. Mientras que el 13,9% de esta población se encontraba abiertamente desempleado y el 14,5% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación).

A la vez, el 27,9% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social).

El trabajo elaborado por el Observatorio de la Deuda Social en las grandes ciudades de la Argentina reveló también que en el último año aumentó la proporción de ocupados en el sector microinformal de la estructura productiva (actividades laborales autónomas no profesionales o llevadas a cabo en pequeñas unidades productivas de baja productividad, alta rotación y baja o nula vinculación con el mercado formal).

En 2020, este sector reunía al 51,1% de los ocupados. En el mismo año, los ocupados en el sector público representaban el 15,2% (se incluye tanto a los empleados que cubren las necesidades operativas del Estado como a los trabajadores que realizan contraprestación en los programas de empleo directo), y solamente el 33,7% de los ocupados realizaban actividades en el sector privado formal (actividades laborales profesionales o en unidades económicas de media o alta productividad e integradas a los mercados formales).

En 2020, el 36,7% de los activos mayores de 18 años se encontraba en riesgo de desempleo por haber estado desocupado por lo menos una vez en el último año, el 46,4% del total de los ocupados carece de aportes al Sistema de Seguridad Social (no le realizan los aportes jubilatorios al 27,6% de los asalariados y el 70,4% de los trabajadores por cuenta propia no realiza el pago de sus aportes jubilatorios) y el 32,4% de los ocupados no contaban con cobertura de salud de obra social, mutual o prepaga.

Para Donza, el empleo público fue el menos afectado por el desempleo y en el trabajo privado o en los empleos informales la ayuda del IFE o el ATP que ofreció el gobierno durante la pandemia tuvo un efecto limitado por dos motivos centrales: no se pudo continuar en el tiempo y apuntó sustancialmente a los trabajadores formales de la economía.

Según el especialista de la UCA si bien no se conoce aún el desenlace de la pandemia, la situación de desempleo va a empeorar en la Argentina ya que habrá mayor precarización del empleo y menores ingresos. Es que los ingresos cayeron un 7% y todo indica que seguirán en baja.

En este sentido, el informe de la UCA reveló que el ingreso medio mensual de los trabajadores del sector micro-informal fue un 35,4% menor que el ingreso del total de ocupados. En 2020, el ingreso medio mensual del total de los ocupados fue de $33.257.-, el de los trabajadores del sector micro-informal de $21.475.-, el de los ocupados del sector privado formal de $46.101.- y el del sector público de $44.854.-

Si bien la evolución de la media de ingresos de cada uno de los grupos de trabajadores según el sector de inserción es relativamente similar, el saldo 2010-2020 fue aún más negativo para los ocupados en el sector microinformal (-28,6%) que para los del sector público (-17%) y el sector formal (-13,8%).

A nivel general, el poder de compra del ingreso horario del total de ocupados disminuyó, entre 2010 y 2020, un 13,5% (de $353,9.- a $306,2.-). Este descenso fue más marcado al considerar a los trabajadores del sector público, un 22,2% (de $512.- a $398,1.-) y en los trabajadores del sector micro-informal, con un 15,4% (de $261,8.- a $221,4.-) que en los del sector formal de la economía donde casi no tuvo cambios, solo -0,3% de variación (de $401,1.- a $399,7.-, todos en pesos del tercer trimestre de 2020)

En relación a la situación de los/as trabajadores/as pobres entre 2010 y 2020, con énfasis en el contexto de la crisis provocada por el COVID-19 en la Argentina urbana el trabajo de la UCA arriba a algunas conclusiones alarmantes. Al respecto, se aprecia que entre 2017 y 2020 el porcentaje de trabajadores/ as pobres pasó de 15,5% a 27,4% y de 1,9% a 4,4% al considerar un umbral de pobreza extrema.

Así, el incremento de la pobreza fue significativamente más intenso entre los/as trabajadores/as que viven en hogares del estrato trabajador integrado y del estrato marginal, que residen en el Conurbano Bonaerense, entre las mujeres y entre trabajadores/as en edades centrales (35-59 años).

Fuente: cronista.com